¿Qué datos económicos importantes se esperan esta semana?
Durante la semana se esperan varios datos clave de la economía estadounidense. Entre ellos destacan el PIB trimestral, que actualmente se sitúa en el 0,7%, el IPC mensual en el 0,3% y el PMI no manufacturero. Estos indicadores permitirán evaluar la evolución económica en el corto plazo.
¿Cómo está afectando la guerra en Oriente Medio a estos datos económicos?
Sí, la guerra está afectando claramente a la economía. En cuanto al PIB, inicialmente se estimaba un crecimiento del 1,4% en el primer trimestre, pero esas previsiones ya están siendo revisadas a la baja como consecuencia del contexto actual.
Además, las previsiones anuales también han cambiado significativamente. Antes se esperaba un crecimiento entre el 3% y el 4%, pero ahora las estimaciones más optimistas apenas alcanzan el 2%–2,4%.
En relación con la inflación, hay datos recientes que reflejan preocupación. Se estima que en 2026 la inflación en Estados Unidos será del 4%, alejándose del objetivo de la Reserva Federal. En Europa, la previsión es incluso mayor, alrededor del 5%.
¿Qué indican los datos recientes sobre desempleo y ventas minoristas?
Los datos del mercado laboral muestran cierta recuperación. En enero hubo una pérdida de 192.000 empleos, algo preocupante, y en febrero la contratación fue baja. Sin embargo, ahora se han recuperado 173.000 empleos, lo que es una señal positiva.
La tasa de desempleo ha bajado una décima hasta el 4,3%, aunque todavía hay 7,6 millones de personas en edad de trabajar sin empleo.
Por otro lado, las ventas minoristas han superado las expectativas. Han crecido un 0,6% en términos mensuales y un 3,7% en términos interanuales. Esto indica que el consumo sigue siendo fuerte y que la economía mantiene cierto dinamismo pese al contexto adverso.
¿Cómo está afectando la situación geopolítica al gasto público y al déficit de Estados Unidos?
El impacto es muy elevado. Estados Unidos ha destinado más de 40.000 millones de dólares al conflicto en poco más de cuatro semanas, con un gasto semanal cercano a los 11.000 millones.
Este dinero proviene de los contribuyentes, lo que implica que se dejan de financiar sectores importantes como la salud, la educación o la infraestructura.
Además, el déficit fiscal está aumentando significativamente. Se estima que alcanzará los 1,9 billones de dólares este año y que podría llegar a 3 billones en una década, lo que equivale aproximadamente al 8% del PIB.
La deuda pública ya se sitúa en unos 39 billones de dólares, representando el 126% del PIB, y podría aumentar hasta el 136% si la situación continúa.
¿Cómo están evolucionando los precios del petróleo y el gas y qué impacto tienen?
Los precios han aumentado de forma notable. El petróleo ha subido aproximadamente un 60% y el gas un 100%. Esto genera un efecto inflacionario, ya que el encarecimiento del combustible afecta a todos los sectores de la economía.
En Estados Unidos, por ejemplo, el precio de la gasolina ha subido considerablemente, llegando en algunos casos a casi 7 dólares por galón. Incluso hay personas que cruzan a México para repostar más barato.
¿Cómo está afectando esta situación al dólar?
El dólar está perdiendo peso como moneda de reserva internacional. Su participación ha caído del 70% al 58% aproximadamente, lo que representa el nivel más bajo en 25 años.
Si la situación continúa, es posible que más transacciones internacionales se realicen en otras monedas como el euro o el yuan, especialmente en acuerdos relacionados con energía. Esto podría debilitar aún más el papel del dólar en el comercio global.
¿Cómo está reaccionando Wall Street ante la incertidumbre de la guerra?
Los mercados están mostrando una gran volatilidad debido a la incertidumbre. Se han registrado cinco semanas consecutivas de caídas, algo que no ocurría desde 2008.
Las bolsas reaccionan constantemente a las noticias: suben cuando hay expectativas de que el conflicto termine y bajan cuando la situación empeora. Este comportamiento refleja el nerviosismo de los inversores.
¿En qué sectores se recomienda invertir en este contexto?
Los mercados financieros atraviesan un periodo de elevada volatilidad debido a la incertidumbre generada por el conflicto. De hecho, se han acumulado cinco semanas consecutivas de caídas, una situación que no se veía desde la crisis de 2008.
En este contexto, las bolsas reaccionan de forma constante e inmediata a cualquier novedad relacionada con la evolución del conflicto, alternando subidas y bajadas según las expectativas del mercado.
Ante este escenario, los inversores tienden a refugiarse en activos considerados más seguros o estratégicos.
Entre ellos destacan el oro, tradicional valor refugio en tiempos de inestabilidad, los bonos del gobierno, que ofrecen mayor seguridad, y el sector energético, especialmente el petróleo y el gas, que se ven directamente influenciados por la situación geopolítica. Asimismo, algunos sectores estratégicos pueden presentar oportunidades de inversión.
No obstante, también surgen consideraciones éticas, especialmente en relación con el sector de defensa, ya que invertir en este ámbito puede implicar beneficiarse indirectamente de un contexto de conflicto armado.

