El año pasado puede haber sido en el que los inversores aprendieron que no tener noticias también son malas noticias. Después de un periodo de turbulencias, marcado por la caída de los precios del petróleo y algunas fusiones de fondos que acapararon titulares, los inversores esperan que en 2016 el mercado de alto rendimiento quede relegado a las últimas páginas. ¿Subidas de tipos de interés? Noticias atrasadas. ¿Temores sobre la liquidez? No es nuevo. ¿El barril de petróleo a 40 dólares? Pruebe a menos de 35 dólares.
George Goudelias, gestor del OYSTER Global High Yield

¿Pero fue realmente tan malo 2015? A pesar de que los titulares llamaban mucho la atención, la verdad es que el mercado de alto rendimiento no fue tan mal como muchos inversores creen. En 2015, el índice BofA ML US BB-B Rated High Yield Constrained Index cayó un 2,8%, mientras que el Barclays US Corporate High Yield Index bajó un 4,5%. Estos rendimientos fueron mejores que los descensos del 23% y 26%, respectivamente, que esos mismos índices sufrieron durante la crisis financiera de 2008. Y mientras que algunos segmentos del mercado de alto rendimiento se encontraron con escollos significativos, como el sector de las materias primas y un aluvión de descensos de las calificaciones de los bonos y bonos sin calificar, los fundamentales del mercado de alto rendimiento se mantuvieron sólidos, con las tasas de impago por debajo de las medias históricas y las rentabilidades aumentando a niveles atractivos.

Sin embargo, los inversores experimentados no están renunciando al mercado de alto rendimiento porque se pueden encontrar oportunidades interesantes en el actual entorno de mercado. Muchas de ellas se encuentran en el sector de la energía, donde algunas compañías están bien posicionadas para capear la caída de los precios, debido a la menor demanda de los inversores. Otros factores, como la mejora de la economía de EEUU, que los tipos de interés continúen bajos y un endeudamiento más responsable pueden también seguir convirtiendo el mercado de alto rendimiento en una clase de activo atractiva para los inversores.

Las compañías de exploración y producción de petróleo que se beneficiaron de los bajos tipos de interés y los altos precios del crudo están sintiendo la presión de su deuda. Unos precios del petróleo por debajo de los 50 dólares por barril significa que será más difícil para las empresas hacer frente a sus elevados niveles de deuda, especialmente para las más pequeñas y para los créditos más especulativos, lo cual puede incrementar el número de impagos. Los diferenciales de los bonos de alto rendimiento, acabaron 2015 695 puntos básicos por encima de los bonos del Tesoro americano con vencimientos comparables. En el mercado de alto rendimiento y de préstamos apalancados, las compañías energéticas y de carbón representaron aproximadamente el 70% de la actividad de impagos en 2015. Cabe recordar que el sector energético solo representa alrededor del 11% del mercado de alto rendimiento.

Por tanto, los servicios energéticos tales como la exploración petrolera y las compañías de producción deben mirarse con cautela debido a que la caída de los precios del petróleo podría ocasionar un mayor nivel de impagos. Algunas de estas compañías han hecho un mejor trabajo de cobertura del precio de petróleo que otras. Los inversores deberían buscar créditos que fueran buenos activos y que tengan buena liquidez y/o buenas coberturas.

El subsegmento de midstream tiene menos exposición a las materias primas y son como los cobradores de peaje del mercado energético. Las empresas de refinerías se han beneficiado en cierto grado de la caída de los precios del petróleo dado que el crudo es su mayor producto. Mientras que las compañías de servicios energéticos y de exploración y de producción petrolera están más afectadas directamente por los bajos precios del crudo, se pueden encontrar oportunidades potenciales en todos los subsectores del sector energético siempre y cuando se realice un análisis en profundidad un estrés test de la evolución de los créditos.