La compañía tecnológica ha dado continuidad al rally alcista que comenzó hace un año. ¿Es el momento de seguir adquiriendo títulos de esta compañía? ¿Sigue siendo altamente recomendada?
Llegan tiempos clave para la enseña de la manzana. Lo lleva esperando durante un largo tiempo como el que aguarda novedades en el clima desde la mecedora del porche. Como hemos conocido recientemente el 9 de septiembre es el día en el que desde el seno de la compañía pretenden dar un paso más. La presentación de su producto estrella para muchos se está haciendo esperar, pero puede provocar un rendimiento alcista en el segundo semestre del año a la acción.

Apple ha cuidado el momento y las formas a la perfección, pese a la impaciencia de algunos y los vagos rumores de que podía retrasarse su puesta de largo. Se puede decir que es el diamante en bruto que lleva escondiendo en el joyero durante algunas fechas. Una piedra preciosa que es la pieza central de su estrategia empresarial y de la subida de su facturación hasta que se cierre el ejercicio.

Observando la evolución bursátil del último año, se puede observar algo con relativa nitidez. Y eso no es más que pasó de encontrarse en una fase lateral hasta lograr romper al alza. Voilà. El valor ha llegado a revalorizarse hasta más de un 40% si tomamos como referencia los parámetros de hace 12 meses.

Apple cotización



¿A qué se debe esta subida si aún no se encuentra en los establecimientos el nuevo dispositivo? ¿Conseguirá dar continuidad a esa tendencia que ha perpetrado durante el último año? Como suele ocurrir en estas situaciones, no existe una bola de cristal que revele el futuro. Ya quisieran todos los inversores. Pero lo que sí se puede destacar es que Apple tiene fundamentales y previsiones para ensanchar el tirón.

En efecto, la firma con sede en Cupertino amplió su programa de recompra de acciones hasta un nivel record de más de 80.000 millones de dólares. Esa no ha sido sino la garantía que muchos accionistas necesitaban para seguir apostando por este activo, que anteriormente estaba cayendo una vez se pasó el momentum del iPhone 5.

De hecho, es una de las medidas que reclamaba el inversor Carl Ichan desde comienzos del 2014. Incluso, argumentaba que de terminar por ejecutarse una recompra de títulos propios consistente el precio de la acción podría superar los 1.000 dólares (antes del split). De momento los acontecimientos le han ido dando la razón, aunque todo está por ver.

Pero lo que destacan los analistas, al margen del programa de recompras y pagos de dividendos, es esa esperanza comentada en líneas anteriores englobada en torno al nuevo teléfono móvil. ¿Por qué? La mayoría de las ventas llegan de la mano de los iPhone y este es un producto con el que tienen la pretensión de revolucionar el mercado.

Tanto es así que el consenso de expertos considera que las ventas del tercer y el cuarto trimestre sean de 39.610 millones de dólares y 62.606 millones de dólares respectivamente. Cifra nada baladí si se tiene en cuenta la progresión del total de los ingresos que la compañía registró en los mismos periodos del año anterior, que fue bastante inferior.

Pero no queda en eso. El consenso espera que el beneficio por acción de Apple pase de 1,18 del cuarto trimestre fiscal del 2013 a 1,29 dólares del cuarto periodo de este año que finaliza a finales de septiembre.

Sin embargo, cuando espera que el beneficio pegue el subidón y se noten las ventas de iPhone será en el primer trimestre fiscal de 2015, donde la previsión es de que el beneficio por acción sea de 2,77 dólares frente a los 2,07 dólares del mismo trimestre del año anterior.

Con este entorno, el 77% de los analistas consideran que Apple sigue siendo una oportunidad de compra clara. Dentro de ese porcentaje se encuentran algunos nombres como Brian White de Cantor Fitzeral, Toni M. Sacconahi de Bernstein, Andy Hargreaves de Pacific Crest o Aaron Rokers de Stifel Nicolaus.

De esta manera, el precio objetivo medio lo fijan actualmente en 105 dólares, lo cual supondría un potencial de subida de más del 10%.

Por tanto, habrá que ver cómo terminan funcionando toda esta serie de catalizadores en los mercados y también si las posibles correcciones en el conjunto de Wall Street merman al valor. Pero es absolutamente notorio que a los analistas les sigue gustando Apple. Y mucho.

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