Daniel Pingarrón, estratega de mercados de IG, analiza la situación técnica y fundamental del mercado español y japonés.

Las caídas que han sufrido los bancos medianos españoles en las últimas sesiones no han cambiado las perspectivas. De hecho, creo que el recorte de posiciones ha sido natural, pues no podemos seguir proyectando las subidas que llevaban algunos bancos, como Sabadell. Aún así, en el segundo semestre, el sector bancario, junto con el de constructoras e inmobiliarias, va a ser uno de los sectores que va a seguir apoyando las subidas del Ibex 35.
De hecho, aprovecharíamos las recientes caídas para entrar en Bankinter, ya que ofrece una muy buena combinación de riesgo/rentabilidad.
Una cartera ahora mismo tiene que tener exposición a bancos, preferiblemente a bancos medianos y, entre los grandes, mejor Santander que BBVA.

A pesar de las medidas estructurales recientemente anunciadas por el primer ministro japonés, no entraría en renta variable japonesa, pues el Nikkei es de los índices que peor se ha comportado este año, cayendo un 6%, a pesar de que este mes haya remontado algo de posiciones. La renta variable japonesa necesita un catalizador fundamental: mayores planes de expansión por parte del Banco de Japón. Además, este año había una fuerte expectativa sobre que el BoJ impulsara más estímulos por mayo o junio, pero no lo ha hecho, y por eso la bolsa japonesa y el Nikkei están siendo afectados.
El plan recientemente presentado por el primer ministro no está surtiendo efecto porque es no son medidas de calado.

El anteproyecto de la Reforma Fiscal contempla la eliminación de la exención de tributación de los 1.500 primeros euros en dividendo, pero esto no creo que vaya a cambiar el atractivo de la bolsa española ni el de las empresas que más dividendo reparten. Según el nuevo plan, por esos 1.500 euros se tendría que pagar unos 250-300 euros de tributación, una cantidad que no creo que lleve a disuadir de invertir a nadie. Además, podría hacer que los scrip dividends ganen más terreno que las retribuciones en efectivo.
En cambio, me parece muy positivo el cambio de tratamiento fiscal a las inversiones de menos de un año, que anteriormente estaban sujetas al tipo marginal del IRPF de hasta el 52%, y ahora van a tener un marco fiscal propio muy más atractivo. En la mayor parte de las situaciones se va a pagar la mitad por las inversiones a menos de un año que lo que había anteriormente. Esto hace más atractiva la bolsa española a plazos inferiores a un año. De hecho, creo que de un tiempo a esta parte son más atractivas las inversiones a corto plazo.

El escenario por defecto que manejo para la segunda parte del año, es como la primera. La bolsa española lo va a seguir haciendo mejor que el resto de bolsas europeas y que Wall Street. Además, con el paquete de medidas anunciadas por el BCE se eliminan riesgos y se levantan más expectativas. De hecho, si las cosas empeoraran, el BCE podría iniciar la compra de ABS o un QE.
Con este apoyo, dentro de la bolsa podríamos mantener carteras con un banco mediano, preferiblemente Bankinter; el sector constructor, con empresas como ACS, Sacyr o Acciona; el sector eléctrico, con valores como Red Eléctrica; Grifols, que es una compañía con un perfil más refugio pero atractiva; del mercado continuo escogería a Ebro Foods, que salió del Ibex muy sobrevendida y, además, podría experimentar la pauta que suelen seguir las empresas que salen del selectivo y que tardan en reaccionar, pero luego suben con fuerza.