Desde las elecciones estadounidenses, los mercados financieros han experimentado un movimiento de reflación y los inversores están muy inquietos por las consecuencias que podrían tener las perspectivas de subidas de los tipos de interés y la inflación para las rentabilidades de los bonos de ahora en adelante.

Para muchos, la solución obvia es reducir la duración en su cartera de bonos para atenuar la sensibilidad a las subidas de los tipos de interés y protegerse frente a un entorno con una inflación más elevada, pero Curtis Evans, director de inversiones de Renta Fija europea de Fidelity considera que, de este modo, se corre el riesgo de simplificar en exceso la cuestión. Por eso, Evans recomienda a los inversores aplicar un mix de cuatro estrategias para proteger los beneficios obtenidos en renta fija.

 

La primera estrategia es diversificar de forma inteligente las fuentes de duración en una cartera. De esta forma se pueden capitalizar las diferencias entre los ciclos económicos y los tipos de interés de las diferentes regiones. En la medida que cada mercado se comporta de forma ligeramente diferente en su política de tipos, una exposición global a la duración ayuda a diversificar el riesgo de subidas de tipos en un mercado concreto.

En segundo lugar, los inversores deberían complementar los bonos nominales o convencionales dentro de una cartera con bonos indexados a la inflación. La ventaja de los bonos indexados a la inflación es que los cupones y el principal están referenciados a la inflación, así que contribuyen a preservar el poder adquisitivo de una inversión. Además, estos bonos tienen a comportarse mejor que los convencionales en un entorno en el que los bancos centrales suben los intereses en respuesta a unas expectativas de mayor inflación.

En tercer lugar, los inversores deberían utilizar la renta fija privada para ayudar a compensar el riesgo de duración en una cartera.  Históricamente, cuando los tipos de interés suben, los diferenciales de la renta fija privada se estrechan.

Por último, los inversores deberían enfocar la duración de forma integral en las carteras. Un fondo que está infraponderado en bonos no necesita reducir aún más el riesgo recortando la duración. Según Evans, “cuando realizamos simulaciones, vemos que si se reduce la duración del componente de renta fija de una cartera general, en realidad está incrementándose el riesgo y la sensibilidad a los activos de crecimiento, por lo que creo que es muy importante que los inversores no dupliquen sus esfuerzos de reducción del riesgo”.