La regla de tres es sencilla. Si el 70% de la riqueza de los españoles está en activos inmobiliarios, el poder adquisitivo de las pensiones públicas ha tocado techo, los hijos del babyboom siguen en activo pero no han planeado su jubilación, la natalidad decrece y la esperanza de vida sube. ¿Qué va a necesitar la población en un futuro no tan lejano? Y no, no es un plan de pensiones.

Pare un minuto y observe los siguientes gráficos.

 

 

 

 

 

Según Jorge Martínez Ramallo, socio en Airos Valor y uno de los autores del estudio ‘Alternativas a la insuficiencia de las pensiones’, el potencial de crecimiento de losproductos alternativospara hacer líquida la vivienda en España, está claro: depende del nivel futuro de las pensiones y, por tanto, de la necesidad de complementarlas con otras alternativas.

 Más allá de solución de mudarse a una vivienda más pequeña, o vender o alquilar la propia (que incluye inevitablemente la incomodidad de tener que abandonar), “las alternativas que proporcionan liquidez sobre la vivienda sin necesidad de despedirse de ella, tienen un potencial significativo”.

 

 

¿De qué productos estamos hablando? Básicamente de dos pensados para lograr una fuente adicional de ingresos en la etapa de jubilación a través hacer líquido el valor de la vivienda sin perderla: las hipotecas inversas y la venta con usufructo o vivienda pensión.

En la actualidad, la oferta del mercado está en pañales, pero tan pronto como vaya aumentando la demanda el desarrollo de estos productos se irá flexibilizando y ampliando.

El objetivo de las firmas que pretenden aumentar su cuenta de resultados con la comercialización de estos productos (bancos, aseguradoras y algunas empresas de tamaño reducido especializadas en dar servicio a las personas mayores) es cubrir el riesgo de longevidad y el de dependencia de los pensionistas.

A pesar de la mayor necesidad en España estos productos todavía no están tan institucionalizados como en el Reino Unido y en Estados Unidos. Sin embargo, “en estos dos países el ahorro financiero para la jubilación en planes de pensiones es muy importante, por lo que el descenso de las pensiones públicas no supondrá un impacto tan significativo”, explica Martínez Ramallo.

 

 

Invertir en productos de liquidez sobre inmuebles

La rentabilidad de este tipo de productos, para las entidades que los están empezando a ofertar, no amenaza el rendimiento de otro tipo como los planes de pensiones. “No son competencia, sino más bien un complemento, ya que operan en momentos distintos del ciclo de vida financiero de las personas”.

Y es que los planes de pensiones se constituyen y se dotan de recursos fundamentalmente durante la vida profesional activa. Sin embargo, los productos de liquidez sobre inmuebles son útiles a partir del momento de la jubilación, especialmente cuando el jubilado no ha acumulado ahorro suficiente durante su vida activa.

Las oportunidades de invertir en un producto con tan buenas perspectivas de crecimiento a medio y largo plazo, pasan más allá de apostar por la firma o firmas en cuestión con más potencial de éxito en su desarrollo o comercialización.

“Creemos que hay oportunidades para los inversores, sobre todo para comprar viviendas con reserva de usufructo vitalicio”, afirma Martínez Ramallo afirma. Sin embargo, también advierte que se dan dos circunstancias que condicionan un umbral de inversión mínima elevado.

En primer lugar, el importe unitario de cada operación es significativo. En segundo lugar, y más importante, el riesgo que asume el comprador depende de la longevidad del vendedor. Este experto explica que como ésta es un factor incierto con una variabilidad y dispersión estadística altas, la única forma de asegurar la predictibilidad del retorno es invertir en un número alto de viviendas. Por tanto son aconsejables inversiones globales de cuantía muy elevada. “Una vía de desarrollo lógica es la de la inversión colectiva, en la que los inversores tienen una pequeña cuota de un gran número de viviendas, reduciendo los riesgos y asegurando el retorno”, concluye.