Los planes de estímulo impulsados por el Banco de Japón y que han aumentado la base monetaria en un 28,5% en el último año no han permitido relanzar la actividad económica de un país que registra dos décadas de crecimiento casi nulo.


La crisis económica ha llevado a que Japón haya decidido redoblar sus esfuerzos de cara a impulsar un crecimiento que ha sido anémico en las últimas dos décadas.

A pesar de encontrarse en una situación de casi pleno empleo (su tasa de para apenas alcanza el 3,3), otros indicadores de actividad económica  del país revelan una situación menos idílica. Según datos del Banco Mundial, el crecimiento medio anual de la economía japonesa en los  últimos 20 años ha sido de apenas el 0,7%.

Los sucesivos planes de estímulo para encauzar la economía japonesa hacia tasas de crecimiento mayores no han surtido efecto. El único indicador sobre el que se hacen notar es en el de deuda pública sobre el Producto Interior Bruto, que se ha cuadruplicado en los dos últimos decenios hasta alcanzar el 229% de su PIB. Este incremento de la deuda pública se refleja en la partida dedicada al pago al servicio de la deuda que asciende ya al 24,3% del total de los presupuestos públicos. Sin embargo, el tipo de interés pagado en las subastas de obligaciones a 10 años se sitúa en el -0,08%, con una demanda que supera en 3,9 veces la oferta, debido a la fuerte intervención del Banco de Japón.

Para remediar esta situación, Shinzo Abe, primer ministro del país, ha decidido dar una nueva vuelta de tuerca a la política monetaria con el objetivo de poner fin al estancamiento de la economía del país. No en vano, el tipo de interés fijado por el Banco de Japón se sitúa en el -0,1%, cifra que podría ir incluso a más, ya que el 62% de los analistas considera probable que el tipo de interés sufra nuevos recortes hasta situarse en el -0,3% antes de que finalice el año. Posibilidad que toma cuerpo con las palabras del subgobernador del Banco Central de Japón, Kikuo Iwata, que señaló  que “las tasas podrían eventualmente reducirse al -0,7% o tal vez al -1%”.

Esta política de expansión monetaria (la base monetaria, esto es, en circulación y reservas bancarias han aumentado un 28,5% en el último año) ha provocado según Álex Fusté una “reducción de las TIR en los tramos cortos de la curva de rendimiento”, aunque esto no se ha materializado finalmente en un mayor crecimiento de la inversión.
Entre los indicadores más recientes, los salarios registran un incremento del 0,4%, al tiempo que la tasa de inflación se situó en el mes de abril en el 0,7%. El índice Tankan de condiciones de las grandes empresas de manufacturas de marzo fue de +6, frente al +12 en diciembre. El índice Tankan de grandes empresas no manufactureras fue de  +22 en marzo frente a +25 en diciembre.

El índice de percepción de los consumidores en el primer trimestre cayó 22,5 puntos (frente a los 17,5 del trimestre anterior) y el número de fusiones y adquisiciones llevados a cabo durante el período analizado continúa en picado y, por todo ello, el Gobierno recortará en las próximas fechas sus previsiones de crecimiento del 0,8% y del 1,8% para los años 2016 y 2017, respectivamente.

Mercados financieros

Los nuevos ETF debutarán en la bolsa de Tokyo el próximo mes de mayo y serán objeto de compra del programa de compra de activos impulsado por el Banco de Japón, que se espera que canalice la compra de un total de 300.000 millones de yenes ( 2.700 millones de dólares).