MADRID, 02 ABR. (Bolsamania.com/BMS) .- Fuentes europeas citadas por Expansión habrían indicado que el ministro de Economía de España, Luis de Guindos, ha pecado de optimista al anunciar un principio de acuerdo político sobre los aspectos clave de la Tasa Tobin. Los mismos informadores indican que el acuerdo se limita a emitir un comunicado sobre los progresos que sobre este tema ha realizado el Ecofin de hoy celebrado en Atenas, porque quedan flecos por definir como el alcance, la distribución de la recaudación y los principios de residencia y emisión.

“El acuerdo parece más una declaración de intenciones que nadie sabe muy bien cómo llevar a efecto. Tengo mis dudas de que finalmente sea realidad”, señalaba ya esta mañana tajante a Bolsamanía Javier Flores, responsable del Servicio de Estudios y Análisis de ASINVER.

De Guindos ha indicado esta mañana que el impuesto sobre las transacciones financieras se aplicará de forma “gradual” (primero sobre las acciones y los derivados sobre acciones) y se gravará principalmente en función del principio de emisión (aquellos títulos emitidos en los Estados que participan en el proyecto). La tasa podría empezar a aplicarse en enero de 2015 y, en cuanto a la cuantía del impuesto, De Guindos ha reconocido, tal y como recoge Expansión, que no se ha discutido (se habla de gravar con un 0,1% a cada una de las partes que participen en operaciones al contado y un 0,01% sobre los derivados).

Esta mañana, preguntada por la Tasa Tobin, la presidenta de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Elvira Rodríguez, se limitaba a indicar que espera que se aplique igual en todos los países para no generar distorsiones. “De la Tasa Tobin, que vamos a ver los términos en los que se ha aprobado, sólo puedo decirle una cosa: espero que si se aplica, se aplique igual en todos los países. Será la única manera de que no haya distorsiones en los mercados”, ha declarado tras participar en el Encuentro Financiero organizado por Deloitte y ABC que ella misma ha clausurado tras dos días.

El informe que el Gobierno de España encargó a los expertos en fiscalidad para diseñar la reforma fiscal indicaba hace unas semanas que “si la opinión del Gobierno fuese la de que el sistema financiero soporta una presión fiscal desproporcionadamente baja”, se podría imponer la llamada Tasa Tobin en coordinación con la Comisión Europea. No obstante, los “expertos” advertían que, “como todos los impuestos sobre las transacciones financieras, y como es conocido y explica las dificultades que está teniendo la Unión Europea para aplicar el acuerdo sobre la llamada Tasa Tobin, estos impuestos no pueden imponerse unilateralmente sino de manera coordinada internacionalmente, salvo que se asuma una situación de desventaja competitiva para la banca española”. La idea, por tanto, radica en que, para evitar castigos competitivos, cualquier impuesto en el sector financiero debe consensuarse con la “Unión Europea o al menos con la Zona Euro”. No en vano, esas “dificultades” para acordar la Tasa Tobin en Europa se basan también en el temor a que este impuesto castigue a las entidades del Viejo Continente en favor de la industria financiera, por ejemplo, de Estados Unidos. Las autoridades alemanas y británicas, sobre todo, mantienen paralizada esta tasa con la intención de que el debate se plantee en el ámbito internacional.

El pasado 3 de marzo, un informe emitido por la Corporación de la City londinense, indicaba que la aplicación de la tasa a las transacciones financieras supondría que la inversión minorista en bolsa española se reduciría en 80.000 millones de euros, un 11% del volumen total negociado en 2013. El documento señalaba que esto supondría un impacto negativo en el crecimiento del PIB del 0,5%. Consideraban entonces los analistas de Banco Sabadell que “aunque la estimación de la City de la cuota del inversor minorista nos parece excesivamente elevada, el impacto del -11% es razonable, ya que está en línea con el -15% que se produjo en Italia tras la implantación de una tasa similar”.

Para Flores, esta tasa supondrá un encarecimiento de los costes de transacción, elevando los costes mínimos, “así que las operaciones más perjudicadas serán las más pequeñas, las de los minoristas”, recalcaba a Bolsamanía.

“Si ahora ya se están pagando una serie de cánones, habría que sumar un impuesto más. Se podría pasar por ello si redundara en más seguridad para los inversores, pero va a ser un impuesto más que va a confiscar parte de mi ahorro y no le voy a ver nada a cambio. Mucho me temo que va a ser la gran excusa para 'calzarnos' un impuesto más que no sabemos muy bien adónde va a ir a parar”, añadía Flores.

M.G./N.A.