Cada vez hay más inversores que están dispuestos a pagar por prestar dinero a países que se consideran seguros. Tanto que la deuda soberana con tipos de interés negativos ha alcanzado ya los 11,7 billones de dólares, según un reciente informe de Fitch.
 
Hace solo unas semanas, a finales de abril, esta cifra era de 10 billones de dólares, aunque por entonces el brexit no era una realidad, solo un temor que parecía lejano.  
 
Tal y como se puede observar en el gráfico de Fitch, de esta cantidad, 3,2 millones correspondería a bonos a corto plazo y el resto a plazos más largos. La mayor parte de esta cifra está en títulos con vencimientos de entre 1 y 7 años.

Bonos con rentabildad negativa

 
En su informe, la agencia de calificación crediticia explicaba que “las preocupaciones sobre el crecimiento global unidas al brexit han aumentado la demanda para este tipo de deuda soberana de alta calidad en junio. La adopción de políticas monetarias no convencionales en las que se incluyen grandes compras de bonos y tasas de facilidad de depósito negativas, han provocado que aumente el apetito por estos bonos este año”.
 
Más de la mitad de esos 11,7 billones de dólares se concentran tan solo en un país, Japón. Ahora mismo tiene 7,9 billones de dólares en el mercado en bonos con intereses negativos. Explican en Fitch que esta cantidad ha aumentado un 18% durante de junio. En concreto, Japón tiene bonos con rentabilidad negativa a unos plazos de hasta 17 años, lo que implica que durante este periodo los inversores no solo no van a cobrar cupón, sino que tendrán que pagar una pequeña cantidad al tesoro de este país.

En Europa Alemania y Francia tienen valores por un importe de más de 1 billón cada una en esta situación. Y Suiza, por su parte, tiene en negativo casi toda la deuda que emite.

En la agencia alertan del impacto que podría crear esta situación en algunos inversores del perfil de las aseguradoras que tienen que tener invertido el dinero que necesitan para pagar a sus asegurados en un determinado plazo con títulos de un vencimiento similar. Esto implica que los ingresos de este tipo de inversores están cayendo cada día más, con lo que esto puede significar en caídas de rentabilidad.
 
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