España, que supone el 12,6% del PIB de la Unión Europea, tan solo cuenta con el 2,7% del volumen de bonos corporativos en circulación.

Según Iván Díez Sáinz, director en España de Groupama, la pasada reunión del Banco Central Europeo no se materializó en medidas adicionales, aunque sí contribuyó a despejar dudas sobre el plan de compra de bonos privados.

Sobre el plan de compra de bonos corporativos, Draghi señaló que comenzaría en el mes de junio, que abarcará bonos corporativos denominados en euros de sociedades no financieras europeas o filiales que operan en la Unión y con matriz extranjera. Además, el vencimiento va desde los 6 meses hasta los 30 años, mientras que la distribución de compras por países se establecerá  más por el peso de mercado que por el peso del país en el PIB de la UE.

El dato de España es revelador. Desde Groupama señalan que, pese a suponer el 12,6% del Producto Interior Bruto de la Unión Europea, el bajo volumen de bonos corporativos en circulación se sitúa en el 2,7% del total de la Unión Europea.



Además, Mario Draghi respondió a las críticas procedentes de las autoridades alemanas señalando que la entidad que preside se debe a su mandato de lograr la estabilidad de precios, así como situar la tasa de inflación ligeramente por debajo del 2%. Además, señaló que los efectos de la política monetaria emprendida por la autoridad monetaria han sido positivos.
Sobre la posible implantación del llamado helicóptero monetario (consistente en aumentar la base monetaria y distribuirlo entre la población con una bajada de impuestos), Mario Draghi parecía querer aparcar esa opción al señalar reiteradamente que tal posibilidad no había sido discutida previamente. Misma respuesta que ofreció cuando fue cuestionado sobre la posibilidad de comprar acciones. Además, sobre la posible bajada de los tipos de interés hasta terreno negativo, señaló que esta medida podría llegar a ser contraproducente.
 
Respecto al referéndum de Reino Unido sobre la permanencia en la Unión Europea, Mario Draghi recalcó que, a pesar de que el Brexit sería negativo para la economía de la Unión Europea, no pondría en peligro la recuperación de la Zona Euro.