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El asma durante el embarazo requiere vigilancia constante, ya que se trata de un riesgo que puede pasar desapercibido, pero puede tener implicaciones relevantes para la salud materno-fetal, según afirma el doctor Luis Manuel Entrenas, jefe del servicio de Neumología del Hospital Quirónsalud Córdoba.

El doctor Entrenas indica que la evolución del asma es variable: entre un 22% y un 40% de las pacientes experimentan un empeoramiento de los síntomas, mientras que en otros casos permanece estable o incluso mejora. Estos cambios responden a las modificaciones fisiológicas propias de la gestación, así como a factores individuales como comorbilidades o hábitos como el tabaquismo.

Así, el especialista resalta la importancia de un seguimiento adecuado del asma durante el embarazo para reducir riesgos tanto en la madre como en el bebé, y advierte de que una evolución desfavorable del asma puede incrementar el riesgo de complicaciones. En la madre, se asocia a patologías como preeclampsia, diabetes gestacional, hemorragias, parto prematuro o mayor probabilidad de cesárea

En el recién nacido, puede provocar bajo peso, retraso del crecimiento intrauterino o complicaciones neonatales como distrés respiratorio. En este contexto, un seguimiento estrecho y una vigilancia precoz resultan determinantes para mejorar el pronóstico. En relación con el tratamiento, la evidencia científica respalda la seguridad de la mayoría de los fármacos utilizados para el asma durante el embarazo. 

Adherencia al tratamiento

Uno de los aspectos clave que destaca el doctor Entrenas es la adherencia terapéutica, frecuentemente insuficiente, y que puede comprometer la estabilidad de la enfermedad. A ello se suma la necesidad de revisar de forma periódica la técnica inhalatoria y ajustar el tratamiento según la evolución.

El abordaje del asma durante el embarazo debe ser personalizado, con revisiones periódicas a lo largo de la gestación y tras el parto. Factores como el control del peso, evitar el tabaco y el seguimiento clínico continuado contribuyen a reducir el riesgo de complicaciones y a favorecer un desarrollo gestacional seguro. Garantizar una evolución estable del asma durante el embarazo no sólo mejora la calidad de vida de la madre, sino que resulta esencial para disminuir el riesgo de parto prematuro y de complicaciones en el recién nacido, insiste el doctor.