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La campaña de la declaración de la Renta 2026, correspondiente al ejercicio fiscal 2025, comienza el 8 de abril de 2026 con la presentación por internet y finalizará el 30 de junio de 2026. Se trata de un periodo que ha dejado de ser un mero trámite anual para convertirse en un momento clave para la planificación financiera. En un contexto de mayor automatización y con cambios fiscales que afectan a millones de contribuyentes, el verdadero valor ya no está solo en cumplir con Hacienda, sino en interpretar esos cambios y traducirlos en decisiones que optimicen la situación financiera de cada contribuyente. 

En este escenario, EFPA España ha elaborado un documento donde analiza algunos de esos cambios fiscales más relevantes y cómo se pueden traducir en decisiones financieras que permitan, con la ayuda de asesores financieros profesionales, optimizar la factura fiscal.  En definitiva, la campaña de la Renta ya no es un ejercicio de cumplimiento, sino un punto de control para la planificación financiera del cliente.

1. Nueva deducción por rendimientos del trabajo bajos

Una de las principales novedades del ejercicio 2025 es la introducción de una deducción específica para contribuyentes con rentas del trabajo reducidas. Esta deducción puede alcanzar hasta 340 euros y se aplica a contribuyentes con rendimientos del trabajo inferiores a aproximadamente 18.000 € – 18.276 €, así como a aquellos con rentas distintas del trabajo limitadas. El importe se reduce progresivamente a medida que aumentan los ingresos. El impacto es directo en cuota, por lo que, aunque la cuantía no es elevada, sí tiene un efecto inmediato en perfiles de renta baja o media-baja.

Desde el punto de vista de la planificación financiera, esta medida permite analizar si resulta conveniente ajustar retenciones, anticipar ingresos o diferirlos (cuando sea posible), evaluando su impacto en la liquidez disponible. No se trata de una gran ventaja fiscal, pero sí de una herramienta de micro-optimización relevante para este tipo de perfiles.

2. Obligación de declarar: cambios en el límite cuando hay varios pagadores

En el ejercicio 2025 se ajusta el límite de obligación de declarar en casos de múltiples pagadores, situándose en 22.000 € para contribuyentes con un solo pagador y en 15.876 € para aquellos con dos o más pagadores. Este cambio afecta especialmente a contribuyentes que han cambiado de empleo durante el ejercicio o que han percibido prestaciones por desempleo. En la práctica, implica que más contribuyentes estarán obligados a presentar la declaración, incluso con ingresos relativamente moderados.

En estos casos, el asesor financiero puede desempeñar un papel clave revisando las retenciones para evitar resultados a pagar y ayudando a planificar los pagos, con el objetivo de prevenir tensiones de liquidez durante la campaña. Aquí, el valor del asesoramiento no radica tanto en el ahorro fiscal, sino en la gestión de expectativas y en evitar desequilibrios financieros.

3.  Prestaciones por desempleo: eliminación de la obligación específica

En esta campaña se elimina la obligación específica que existía en determinados supuestos para perceptores de prestaciones por desempleo. A partir del ejercicio 2025, estos contribuyentes pasan a regirse por los límites generales del IRPF, como cualquier otro. No obstante, en la práctica, la percepción de prestaciones suele implicar la existencia de dos pagadores, lo que mantiene la obligación de declarar en muchos casos. Por ello, es importante no asumir que “no hay que declarar” y analizar cada situación concreta.

El asesor financiero puede ayudar a evaluar el impacto de esta situación —especialmente en relación con los niveles de retención— y a anticipar posibles resultados a pagar, diseñando un plan que evite tensiones de liquidez. En este contexto, también cobra relevancia la gestión emocional del cliente, especialmente en casos de mayor vulnerabilidad.

4. Base del ahorro: estructura sin cambios, pero con impacto real

La tributación del ahorro no presenta cambios estructurales en este ejercicio, manteniendo la escala vigente. Sin embargo, el impacto real no reside en los tipos, sino en la correcta gestión de la base imponible. Las pérdidas patrimoniales pueden compensarse con ganancias del mismo ejercicio y de los cuatro años anteriores. En contribuyentes con inversiones o ventas puntuales, esta posibilidad puede reducir de forma significativa la carga fiscal.

Por ello, resulta clave contar con asesoramiento profesional para activar estrategias como la compensación de pérdidas y ganancias, la venta táctica de activos o la integración de la fiscalidad en las decisiones de rotación de carteras. En este ámbito, el asesor financiero aporta un valor diferencial al integrar la fiscalidad dentro de la gestión global de las inversiones.

5. Alquiler de vivienda: nueva estructura de reducciones

El tratamiento fiscal del alquiler de vivienda habitual se consolida con una nueva estructura de reducciones. La reducción general se sitúa en el 50%, con posibilidad de incrementarse hasta el 90% en determinados supuestos en zonas tensionadas con rebaja de precio; hasta el 70% en alquiler a jóvenes en estas zonas; y hasta el 60% en casos de rehabilitación reciente. Más allá del porcentaje aplicable, la clave está en el cumplimiento riguroso de los requisitos, ya que una aplicación incorrecta puede dar lugar a regularizaciones posteriores.

Estos cambios introducen nuevos elementos a considerar en la toma de decisiones sobre inversión en activos inmobiliarios, como el equilibrio entre beneficio fiscal, perfil del inquilino y rentabilidad neta esperada.

6. Deducciones autonómicas: principal fuente de ahorro no automatizado

Las deducciones autonómicas continúan siendo uno de los elementos más relevantes y, al mismo tiempo, menos aprovechados por los contribuyentes. Incluyen conceptos como alquiler de vivienda, gastos educativos, nacimiento o adopción y determinadas situaciones familiares. Sin embargo, no siempre aparecen correctamente reflejados en el borrador, por lo que requieren una revisión activa para que su correcta aplicación suponga un ahorro directo significativo.

A la hora de analizar el ejercicio 2025, encontramos diversas novedades autonómicas que ilustran de forma clara cómo funcionan estas deducciones y por qué es tan importante revisarlas con detenimiento. Estas medidas, aunque sencillas en apariencia, muestran hasta qué punto los cambios normativos pueden traducirse en un ahorro directo para el contribuyente si se aplican correctamente:

En Andalucía, por ejemplo, la Junta incorpora una nueva deducción del 15% de las cuotas deportivas, con un límite de 100 € anuales, que además se aplica de forma retroactiva a los pagos efectuados durante 2025.

En Canarias, Cantabria y Valencia, determinados tratamientos odontológicos pueden reducir la cuota del impuesto hasta en 840 €, dependiendo de la comunidad, siempre que el contribuyente introduzca manualmente estos gastos en su declaración.

En Cataluña, los jóvenes menores de 35 años que viven de alquiler pueden beneficiarse de una deducción autonómica fija de 500 € (300€ en 2024), siempre que cumplan los requisitos relativos a edad, ingresos y acreditación del contrato de arrendamiento.

En este contexto, el asesor financiero se convierte en una figura clave para integrar la fiscalidad en las decisiones financieras del cliente, facilitar una toma de decisiones informada y, en definitiva, transformar cambios fiscales en decisiones financieras, uno de los principales valores diferenciales del asesoramiento profesional.