MADRID, 31 ENE. (Bolsamania.com/BMS) .- “Enero no ha sido un mes 'amable' con los inversores en renta variable, pero, debemos ser conscientes de que tampoco ha sido brutal. La gente se había creído que tras las atípicas ganancias bursátiles y las desconexiones entre los mercados de 2013, este 2014 nos traería retornos suaves. Pero, de repente, las acciones caen 'un poco' y parece que llega 'el fin del mundo'”, explica el analista Michael A. Gayed, de Pension Partners. Aquellos, continúa, que apuestan por la estrategia de “comprar en los descensos parecen ahora estar aturdidos y confundidos, mientras los bonos del Tesoro de Estados Unidos se han estado 'riendo' de la Reserva Federal (Fed) desde que ésta anunciara el comienzo del tapering en diciembre. El 'pulso' de la deflación ha comenzado a ser cada vez más fuertes tras el débil Informe de Empleo de dicho mes, y todo apunta a que un buen número de tendencias se habrían roto”. Así que... ¿es ésta la corrección tan largamente esperada? Se pregunta.

Claro y contundente reconoce: “Sólo lo sabremos a posteriori” Pero al menos el comportamiento actual de la renta variable nos sirve como “recordatorio de que el riesgo existe en los mercados”. En su opinión, el sector minorista ha nutrido con fuerza nuestra memoria en este sentido: “Mientras todo el mundo se centra la 'crisis' de los mercados emergentes, en realidad han sido los valores ligados al consumo estadounidense los que han estado bajo mayor presión. Esto explica, en gran medida, porque la curva de rentabilidad se ha ido reduciendo y el VIX ha ido escalando posiciones”.

En este sentido, Gayed resume que las correcciones “tienden a ser definidas por pulsos deflacionarios, grandes correlaciones, elevada volatilidad y fuertes bajadas seguidas de repuntes verticales. La naturaleza de los descensos es extremadamente diferente a la de los ascensos, tenieno en cuenta que las sobrerreacciones tienden a suceder de forma más frecuente bajo los entornos de mercados bajistas. Desde un punto de vista contrario, parece demasiado perfecto que las bolsas caigan dado que los mercados se han percibido como un bastión de estabilidad en un mundo ávido de riesgo”.

Sí, reconoce, ahora tanto el VIX, como el oro y los bonos del Tesoro de Estados Unidos confirman el periodo de “aversión al riesgo (risk-off) en el que parece que nos encontramos, si bien, todas las tendencias que se observan están en sus comienzos. El yen, por su parte, también se halla en las primeras etapas de una potencial vuelta”. Quizá, concluye, el movimiento de la renta variable en las próximas semanas se vaya a reducir a dar bandazos de un lado a otro, con descensos cada vez más pronunciados. “Si efectivamente estamos ante una corrección sospecho que los mercados emergentes serán los que más impulsen la aversión al riesgo. También creo que los rendimientos podrían sorprendernos cayendo con fuerza hasta el punto de eliminar la visión bajista que muchos tenemos sobre los bonos, antes de que las expectativas de inflación vuelvan a dar señales de vida. Sin duda va a ser un primer trimestre divertido, con muchos elementos transitorios”, concluye.

Nada divertido, como decíamos al principio, ha sido este mes de enero que hoy acaba. El primer mes de este “prometedor” 2014 acaba en números rojos: las bolsas europeas finalizan la jornada con pérdidas del 0,40%; en concreto, el Ibex 35 cede un 0,44%, hasta los 9.920,20 puntos de los que partirá el lunes. En estos 31 días, los principales selectivos del Viejo Continente acumulan unas caídas del 3% de media, lejos se quedan las subidas del 0,19% del selectivo español (por una vez y sin que sirva de precedente...). Recuerda Daniel Pingarrón, estratega de IG que “existe una pauta estacional en los mercados que destaca la influencia que tiene enero sobre el conjunto del año bursátil, que tiende a acabar en el mismo color que el primer mes del ejercicio. Pero en esta ocasión, la enorme volatilidad y el comportamiento bidireccional restan bastante crédito a esta pauta que, en cualquier caso, sigue dejando a la bolsa española como una de las mejores del año”.

Sara Carbonell