La cotización de Abengoa vuelve a dar un vuelco y, tras conseguir abrir con subidas por quinta sesión consecutiva, se ha dado la vuelta poniendo en juego incluso el euro por acción. Los expertos reconocen que a pesar de las subidas no ha pasado lo peor en la compañía, más sabiendo que ha  pasado a la lista de las “penny stocks”- acciones que cotizan a céntimos- pues es señal de que el concurso de acreedores está sobrevolando. 
 

En mercado, la opinión que hay sobre Abengoa deja una sensación de “sí pero no”. La subida es buena pero, a nivel de empresa, de balances y de deuda, sigue dando muchas dudas. Encadena cinco sesiones consecutivas de subidas y consigue recuperar los 1.000 millones de capitalización después de haber bajado hasta los 600 millones durante la semana pasada, por debajo incluso de los 650 millones de la ampliación de capital.

Una operación que genera muchas dudas y de la que todavía no se desconocen muchos detalles. Se ha dicho que se emitirán acciones A y acciones B, que la operación estaría garantizada por el núcleo duro y gran parte de los acreedores y que serán necesarias desinversiones para que la banca pueda garantizar la ampliación. Parece que la compañía habría llegado a un acuerdo con Santander, Credit Agricole y HSBC para esquivar una posible quiebra en caso de garantizar la operación. Como parte de las negociaciones, se habría exigido reducir la participación en Abengoa Yield, cotizada en EEUU a la que la empresa vende sus activos ya construidos, y en la que controlaría ya un 49,05% desde el 64% anterior. Información de la que se han hecho eco los medios de comunicación pero que todavía no se ha comunicado de forma oficial.

Las últimas informaciones apuntan a que la familia Benjumea estaría negociando con varios accionistas de Oriente Medio para que no sólo garanticen la ampliación sino que puedan reforzar la solvencia del grupo y disipar las dudas en los inversores. ¿Suficiente para pensar en que ha pasado lo peor? No. Los expertos consultados por Estrategias de inversión reconocen que cuando uno estudia los negocios en los que está presente la compañía, energías renovables, soluciones tecnológicas… es un negocio muy interesante pero “cuando se ve la composición del conglomerado, la estructura de las sociedades, la distribución de las acciones A y B o la deuda acumulada e incluso con salvedades contables por parte de los auditores, es un polvorín”, reconoce José Lizán, gestor de carteras en Auriga SV. (Ver: Abengoa avala su deuda con empresas del propio grupo) De hecho, prosigue este experto, a día de hoy está por ver que vayan a conseguir salvar la ampliación de capital y creo que es una compañía que pueda acabar en concurso completamente.

Pero lo que especialmente chirría a los expertos es la abultada deuda. Y es que 6.000 millones en deuda, son  muchos millones. “Es una compañía que iba al límite y, cuando algo falla, descarrillas”.



Acción apta para el trading


Y eso es lo que ha cotizado Abengoa desde que anunciara la ampliación de capital el pasado 3 de agosto. El rebote no cambia la estructura de largo plazo de la compañía de hecho la palabra “prudencia” suele estar entre las recomendaciones sobre un valor que exclusivamente es apto para inversores que tengan muy poca aversión al riesgo o busquen revalorizaciones de más del 30% a muy corto plazo. Siempre y cuando, eso sí, sepan que la inversión puede caer ese mismo porcentaje en una sola sesión.