Debido a las tensiones en la península coreana, el Índice de Riesgo Geopolítico (GPR) está en su nivel más alto desde la invasión de Irak en 2003. La prueba de una bomba de hidrógeno por parte de Corea del Norte este fin de semana ha llevado a una nueva escalada del miedo, animando a que los inversores a aumentar sus posiciones en activos refugio.

El Índice de Riesgo Geopolítico (GPR) se sitúa en torno a los 290 puntos, lo que represente el nivel más alto desde la invasión de Irak en 2003. Este índice, elaborado por Dario Caldara y Matteo Lacoviello, es un indicador tomado en cuenta por la Junta de Gobernadores de la Reserva Federal.

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El riesgo se ha vuelto a intensificar después de que Pyongyang probara un dispositivo nuclear el fin de semana (alegando que se trata de una bomba de hidrógeno para ser montada en un misil balístico intercontinental ICBM) que los expertos estiman tendría un rendimiento de unos 50 kilotones, en comparación con los 21 kilotones del más poderoso de los dos dispositivos que cayeron sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial.

Desde el lado estadounidense, el signo clave de la escalada del miedo fue el severo lenguaje del secretario de Defensa, Mattis, quien prometió “una respuesta militar masiva a las amenazas de Corea del Norte”. Además, Trump ha abierto otro frente al criticar la postura de Corea del Sur (Trump dijo en Twitter: "Corea del Sur se está encontrando con que el diálogo de apaciguamiento con Corea del Norte no funcionará, ¡ellos (Corea del Norte) sólo entienden una cosa!"), si bien la agencia de noticias surcoreana Yonhap indicó que Corea del Sur está en conversaciones con Estados Unidos para desplegar bombarderos estratégicos y un grupo de portaviones estadounidenses.

Estos acontecimientos han aumentado aún más la demanda de activos seguros, como el oro. Este lunes el metal precioso ha alcanzado un máximo de 11 meses, por lo que se cotiza por encima del pico registrado en la noche de las elecciones estadounidenses de noviembre.

La ruptura del oro por encima de los $ 1.300 / onza desencadenó nuevas compras y la relación entre posiciones largas y cortas ha aumentado de 1 a casi 19 en las últimas semanas. Esta es la proporción más elevada desde diciembre de 2012 y podría convertirse en un problema si el oro pierde los $ 1.300 / onza aunque, por ahora demuestra que el mercado sigue alcista en el metal precioso.

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La plata también ha subido, lo que se interpreta como una señal de que el respaldo relativo del oro ha venido de la diversificación y de la demanda de refugio seguro relacionada con Corea del Norte y la incertidumbre de Trump.

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Como resultado, las posiciones netas largas están un 47% por debajo del récord de abril, mientras que el oro sólo tendría que aumentarlas un 20% para batir su récord de junio de 2016.

En el mercado de divisas, el aumento de las tensiones ha provocado que el won coreano cayera contra el dólar y el yen. Esta es la primera vez que realmente vemos al USDKRW reaccionar ante las amenazas de Corea del Norte. Además, la búsqueda de refugio se ha traducido en un yen más alto, como se observa en el gráfico del JPYKRW.

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