Wall Street continúa encauzado por la senda verde tras despertar de mínimos. Los índices norteamericanos vuelven hacen oídos sordos a Europa y, a lo suyo, siguen avanzando. Desde el inicio de sesión el Dow Jones sube un 0,19% hasta los 9.834 puntos, el Nasdaq un 0,16% y el S&P 500 un 0,33%. En el mercado de divisas el euro cede a los 1,19 dólares, y en el de materias primas, el petróleo se cotiza a 71,72 dólares/barril.
 
Las ventas minoristas parecen volver a reactivarse. Según el índice semanal ICSC-Goldman de ventas minoristas en EE.UU. ascendió un 0,8% en la primera semana del mes. Este ascenso fue el mayor de los últimos dos meses.

Esto viene justificado por la mejora del crecimiento de la economía estadounidense, el cual fue confirmado ayer por Ben Bernanke. El dirigente de la Fed, aún así, advirtió que este crecimiento no es garantía para que el paro disminuya.

Por otro lado, desde la Reserva Federal también admitieron estar vigilando de cerca los mercados financieros para subir los tipos desde mínimos, si bien, rehusaron fijar una fecha concreta para elevar el precio del dólar.

En el apartado empresarial hoy la comunidad tecnológica y también la inversora han esperado con los ojos como platos la presentación del nuevo iPhone 4. De momento, en el parqué el nuevo juguete de Apple ha gustado y premia el valor con un 0,77% de subida.

La renovada General Motors vuelve a poner la mano y Angela Merkel se la vuelve a quitar porque, según el Ejecutivo, General Motors “tiene suficientes recursos financieros para financiar la reestructuración de su división europea por su cuenta”.

En el mercado de materias primas, la deficitaria situación de Reino Unido que ha demandado la agencia de calificación Fitch ha supuesto daños colaterales en la renta variable de todo el Continente pero también en la cotización del petróleo. El oro negro caía a los 71,23 dólares el barril.

La joya de la corona emergente, Brasil, sigue brillando con gran fuerza tras confirmar que durante el primer trimestre creció un 9%, superando con ello las expectativas que fijaban el avance del PIB en un 7,6% pero situando al borde del calentamiento al país carioca.