La Corte Suprema de Estados Unidos, en un fallo que probablemente signifique nuevos límites para las demandas colectivas, rechazó la demanda colectiva presentada por más de un millón de mujeres de la compañía que acusaban a Wal-Mart de discriminación sexual.


La sentencia determina que la demanda no puede continuar como querella colectiva. Sí permite que las demandantes lo hagan a título individual, lo que permitiría a la empresa a alcanzar con cierta facilidad acuerdos a menor coste.

De este modo, el Tribunal Supremo comparte el discurso que el minorista ha defendido durante todo el proceso: que sus políticas prohíben explícitamente la discriminación y promueven la diversidad de su plantilla. La cadena llegó a apelar a la Corte, tras dar la razón el juez federal de San Francisco a las trabajadoras, agrupando la querella como colectiva. Además, de la ratificación el año pasado por parte del Tribunal de Apelaciones del Noveno Distrito Federal. 
El caso comenzó en el año 2001, cuando seis empleadas demandaron a la compañía por discriminación tanto en concepto de remuneración, como en las posibilidades de ascenso por razón de género.

Wal-Mart subió su cotización, después de que el Tribunal Supremo emitiese su dictamen. La compañía, con sede en Arkansas, explicó en un comunicado que esta resolución “da por terminada, con eficacia, esta demanda colectiva”.

Este fallo puede ayudar a empresas que se enfrentan a demandas similares: Cinga Corp., Goldman Sachs, Bayer, Toshiba, Publicis Group, Deere & Co y Costco Wholesale; todas demandadas también por discriminación de género.

Más de 20 empresas dieron su apoyo a Wal-Mart en la Corte Suprema, entre ellas, Intel, Altria Group, BoA, Microsoft y General Electric.

La cotización de Wal-Mart en Wall Street, a las 18.55 hora española, se incrementa en un 0,40% hasta alcanzar los 53,03 dólares.

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