El grupo alemán Volkswagen se sitúa como primer inversor en el sector de la automoción en Rusia tras desembolsar 774 millones de euros, de los que 570 millones corresponden a la factoría de Kaluga, que hoy comenzó la producción en masa de vehículos. El acto de inicio de la producción en masa en Kaluga contó con la presencia del primer ministro ruso, Vladimir Putin, y del presidente de Volkswagen, Martin Winterkorn, quien ratificó la apuesta de su compañía por el mercado automovilístico de Rusia y la industria de este país. La planta de Kaluga comenzó a funcionar en noviembre de 2007, y desde entonces ha ensamblado un total de 100.000 vehículos de las marcas Skoda y Volkswagen a partir de colecciones de piezas llegadas desde otras fábricas.