Desde el incidente de Chipre que recogía el mes anterior, la situación macroeconómica en Europa ha empeorado sustancialmente. Por el contrario los mercados financieros especialmente los de renta fija -véase la prima de riesgo con una reducción sustancial o subastas de letras con record en cuanto a los intereses más bajos ofrecidos- parecen hacer oídos sordos a esta situación. Probablemente nos preguntemos qué está ocurriendo.

Si miramos brevemente los principales indicadores macroeconómicos el escenario es muy complicado. Las noticias que proceden de EE UU tienen un corte positivo. Allí desde el principio se entendió que esta crisis no era a la usanza de las normales y se luchó desde el principio con todas las medidas, ortodoxas o no. Sin embargo los datos que aparecen en China -el foco que debía mantener la actividad económica- son preocupantes. Los datos conocidos de crecimiento del PIB son muy mediocres, no hay nada más que ver el desplome del precio de las materias primas. En cuanto a Europa, que era la mayor preocupación, el futuro es desolador. Ya no son solo los periféricos, el núcleo duro del euro también recibe los arañazos de la depresión actual. Holanda aumenta el desempleo en lo que parece la explosión, en toda regla, de una burbuja inmobiliaria. Alemania ve cómo se desploman las exportaciones . En España desde el punto de vista “real” la situación es muy delicada. Caída del PIB de un 0,5%, una EPA que nos ha dejado más de 6 millones de parados. Ajustes en preparación (¿pensiones, desempleo, empresas públicas,…?), espero que aguanten y no haya subida de impuestos. Puedo continuar: caída del precio de la vivienda, posibles dotaciones adicionales a Bancos (Pymes y empresas), incluso la gran esperanza, la balanza comercial (exportaciones menos importaciones) el antídoto contra la profunda recesión funciona mal, pues los datos del PIB, nos lo indican claramente. Por el contrario, subidas de los precios de las acciones, algún banco a la cabeza, y empresas fuertemente endeudadas. Prima de riesgo con caída. No me atrevo a decir euforia, pero casi.

La pregunta que muchos se harán en estos momentos es si los mercados financieros se han vuelto locos. Lo primero que hay que decir es que, economía real y financiera, son dos cosas diferentes. Normalmente la última es anticipadora de la primera, aproximadamente en un periodo de seis a nueve meses. ¿Qué está pasando? Vamos brevemente con las posibles claves

• Debate abierto de forma clara y contundente a políticas de crecimiento. Aquellas que se necesitan en una crisis de balances. Hasta el momento las políticas estaban destinados a que los acreedores cobraran –Alemania- y así les diera tiempo a reposicionar las carteras.

• Políticas de flexibilización del déficit público, para mayor gloria de Excel y el dúo Reinhart-Rongoff. Aquellos estudios que sirvieron para garantizar que un país era un desastre si registraba niveles de deuda pública superiores al 90%. Pero resulta que cuando lo calcularon una de las fórmulas del Excel estaba mal.

• Bajada de tipos de interés del BCE. A medio plazo incluso podemos ver medidas no convencionales. Las presiones son muy fuertes Europa es el mayor problema económico del mundo. Incluso podríamos ver medidas no ortodoxas, aunque quizá para verlas habrá que esperar hasta las elecciones en Alemania.

• Posibilidad de reactivar al BEI, Banco Europeo de Inversiones, desaparecido durante esta crisis. No son los Eurobonos, pero es una posibilidad.

• El ahorro de mantener la actual caída de diferenciales de la prima de riesgo en España es de ¡12.000 millones! Mientras que el incremento del déficit público primario en base a las nuevas previsiones del gobierno es de 3.500 millones.

• Y sobre todo el “manguerazo” de Japón que, como un tsunami de yenes, ha invadido el mundo. Este es un aspecto del que se ha escrito muy poco, sin embargo, es tremendamente importante. Tendremos que ver los datos de las balanzas exteriores.

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