Parecía que iba a continuar el rebote en la renta variable estadounidense y finalmente no ha sido así. Los indicadores del otro lado del Atlántico comienzan la sesión planos, en los 11.522 puntos, en el caso del Dow Jones. El S&P500 descuenta un 0.06% hasta los 1191 puntos en tanto que el tecnológico amplía sus pérdidas hasta el 0.23%, abre en los 2523 puntos. Lo hacen en una sesión en la que el índices de las viviendas cayó un 0.57%, en la que todavía resuena la rebaja en la perspectiva de la deuda por parte de Fitch y  con un mercado de divisas que mantiene al euro en los 1.3312 dólares.

Segunda sesión de la semana y, lo que parecía que iban a ser subidas, se torna en una apertura plana en la renta variable estadounidense. El S&P500 cotiza con un ligero descuento del 0.06% que le lleva a los 1.191 puntos. El dow jones marca los 11.522 puntos en su primer movimeinto en  tanto que el tecnológico se decanta por la lado negativo y, al ritmo del 0.23%, abre en los 2523 puntos. Lo hacen en una sesión en la que se ha publicado que el índice S&P/Case-Shiller, que mide el precio de la vivienda en las 20 principales ciudades de Estados Unidos, cayó un 0,57% en septiembre con respecto al mes anterior, frente al descenso del 0,29% que registró en agosto -dato corregido a la baja desde el -0,05% inicial-.

A última hora del lunes, la agencia de calificación Fitch revisó el rating de Estados Unidos para mantenerlo exactamente igual que estaba, su triple ‘A’, y concede de plazo a Washington hasta 2013 para aprobar un ‘plan creíble’ que ponga fin a la burbuja déficit estatal.


En el plano empresarial, Tiffany pierde más del 9% en los primeros minutos de negociación después de publicar resultados.  La compañía ha cerrado los nueve primeros meses de su ejercicio con un incremento de las ventas del 24%, mientras el beneficio se ha disparado un 63%. La empresa se muestra cauta respecto a su evolución en el último trimestre del año.  En sentido contrario cotizan a esta hora las acciones de la compañía American Airlines cuya matriz AMR se ha declarado en bancarrota acogiéndose al capítulo 11 de la Ley de Quiebras estadounidense y que, por tanto, afecta a sus dos ramas, la propia American Airlines y American Eagle. En su comunicado, el grupo explica que ha optado por acogerse a la Ley de Quiebras "con el objetivo de conseguir una estructura de costes y de deuda que sean competitivos en esta industria y para garantizar así la viabilidad a largo plazo” de la aerolínea. Sus títulos se desploman en la preapertura un 97% hasta los 64 céntimos.