Al calor de la nueva versión del Plan de Rescate Europeo conocida la pasada madrugada, el Ibex 35 ha protagonizado la mayor subida en un solo día. El selectivo español se ha anotado un 14,43%. El Plan no está detallado en su integridad, pero lo que más ha gustado a los inversores es la “americanización” del BCE, que antes carecía de cualquier entidad “política” al estilo Bundesbank, y se basaba en criterios técnicos atemporales, ciego de cualquier sentimiento o psicología externo en los mercados.
Las tres funciones nuevas con que se dotan al BCE son la compra sin límite de deuda de cualquier Estado de la Unión, la vuelta a las inyecciones de liquidez y, sobre todo, la aceptación de los bonos de cualquier Estado miembro como garantía para préstamos.

Más allá de esto, los próximos días vamos a conocer muchos matices y detalles de este penúltimo Plan de Rescate.
Centrándonos en la respuesta que han dado los mercados, un porcentaje enorme de la misma se ha debido a la acción inversa de los denostados especuladores, que han cerrado las posiciones que tenían abiertas desde el martes pasado, cuando comenzaron las caídas de gran magnitud.

Hoy, al calor del Plan Preventivo de Quiebras, valorado en cerca de 750 .000 millones de euros, los Hedge Funds han venido CDS sobre bonos Griegos, Portugueses y Españoles, reduciendo drásticamente los diferenciales con los bonos alemanes. También se han cerrado posiciones cortas abiertas sobre el Euro, que ha repuntado fuertemente hasta el cambio simbólico de 1,30 con el dólar.

Pero lo que más ha llamado la atención es lo acontecido con las acciones españolas, especialmente, con el sector financiero. Las subidas de más del 20% en valores tan capitalizados como Santander o BBVA sólo pueden ser entendidas con el cierre de posiciones cortas de gran volumen abiertas durante la semana pasada. En la bolsa española no estamos muy acostumbrados a ver este tipo de fenómenos, pero es más habitual en otros mercados (por ejemplo, la subida de Volks Wagen cuando Porsche anunció su compra). Es lo que en inglés se conoce como Short-squeeze.

Este tipo de operaciones se basan en tomar prestados una cantidad de valores y venderlos. Estas ventas inundan el mercado de oferta, que presiona los precios a la baja. Es lo que vimos la semana pasada.
Normalmente, los inversores que utilizan este tipo de operaciones son de la mayor sofisticación, y emplean un gran volumen, colocándose un Stop Loss de pérdidas por la parte superior, asegurando un beneficio en el caso de que vuelvan las subidas.

Es lo que ha ocurrido hoy tras conocer la nueva versión del Plan de Rescate Europeo: gran parte de estas operaciones se han cerrado, y estos inversores que habían abierto la operación vendiendo, ahora tienen que recomprar los títulos, provocando una explosión de demanda. De hecho, al inicio de la sesión, gran parte de valores han estado en Subastas de Volatilidad, y han empezado a cotizar a media mañana. A medida que suben los títulos, los Stop Loss saltan, provocando más órdenes de compra.

La parte coyuntural de la subida de hoy es muy grande, y en ningún caso podemos hablar de un cambio de tendencia. Tan pronto como se escuchen nuevas dudas o críticas al actual plan, esos inversores bajistas pueden volver al mercado. De hecho, esta mañana, un portavoz alemán ya ponía matices al Plan, asegurando que no todos los países podían ser aptos para la ayuda bilateral, y Trichet ha declarado que no todos los puntos de la participación del BCE han contado con la unanimidad de sus miembros en las votaciones.

En definitiva, una reacción tan exagerada como exageradas fueron las caídas de la semana pasada. Los dos trayectos del movimiento de los últimos 6 días han sido conducidos por los especuladores, que han dejado el coche aparcado prácticamente en el mismo lugar dónde lo cogieron. Seguramente, ese era gran parte del objetivo de este Plan, como apuntan las declaraciones del Ministro Sueco de Finanzas, hablando de la necesidad de “parar a la manada de lobos”, o las prisas por presentar el Plan antes de la apertura de la Bolsa de Tokio.

Nuevamente, las bolsas marcando el ritmo de las políticas económicas, en lugar de lo contrario.