El fabricante checo de automóviles Skoda, del grupo Volkswagen, cerró el pasado año con un beneficio neto de 10.818 millones de coronas (unos 407 millones de euros al cambio actual), lo que supone una reducción del 32,2% respecto a 2007. El presidente de la compañía, Reinhard Jung, explicó hoy en la conferencia de prensa anual que esta caída de las ganancias es consecuencia básicamente de la depreciación de la corona checa en relación con otras divisas como el euro y el dólar. "Si la corona checa se hubiera mantenido en niveles de 2007, habríamos conseguido incluso mejorar nuestros resultados en 2008", aseveró Jung, quien calificó el pasado ejercicio de "extremadamente difícil" y utilizó idénticas palabras para referirse a 2009.