Hablé ayer con uno de los grandes delineantes del futuro económico y bursátil. Lo conocí hace treinta años. Ya ha entrado en los cincuenta, pero se conserva enjuto, con la mente ágil, mirada incisiva y verbo fluido, ni rápido ni lento. Ha mejorado en la puesta en escena, en armonía “¿Eso lo da el tiempo?”, le pregunté. “Ni idea”, me respondió. “Sólo se que hay que cuidarse y cuidar las formas, los arrebatos, los acaloramientos, los voces altisonantes me irritan cada vez más. Me gusta el equilibrio en todo”, dijo. “
Pero vamos al tajo, que hoy tengo muy ajetreo en el despacho”, y empezó la entrevista “¿Comprar deuda griega, sí o no?”, le pregunto. “Ya sabes, que Pimco, gestora del mayor fondo de deuda del mundo dijo a finales de la semana pasada que no comprará deuda griega hasta que haya una solución sostenible a la crisis del país. Mohamed A. El-Erian, jefe ejecutivo y co-jefe de inversión de Pimco, dice que las autoridades griegas deberán efectuar ajustes fiscales y mantener un crecimiento económico y creación de empleo. O sea, que lo que dice Pimco es que hay que ver y esperar, que no conviene tomar decisiones precipitadas por el simple hecho de que la UE en actuación concertada con el FMI aprobarán el domingo un plan de ayuda por valor de 110.000 millones. Sí, esperar y ver. No obstante, hay matices que te quiero contar”, me dice.

“...Estoy de acuerdo sólo en parte con PIMCO, en lo que concierne a a esperar y ver los planes de ajuste del propio gobierno griego. Eso se no se produce de la noche a la mañana, ni tampoco de un año para otro. Una filosofía, un modo de vivir, una forma de entender las cosas, un país, en definitiva, no lo cambias de la noche a la mañana. Lo normal es que se produzcan, a partir de ahora, muchas algaradas, demasiada tensión social, inhibición del dinero nacional y extranjero. Se trata de un golpe seco, un golpe duro en la moral y dinámica de un país que va a estar intervenido. Sí, INTERVENIDO y eso es nuevo, eso es muy complejo, extremadamente difícil de manipular en el espacio y en el tiempo. Coincido, por tanto, en lo de esperar y ver...”

“...Hecha esta precisión sí compraría deuda griega a los precios actuales. Pero para ello necesito tener mucho dinero cash, ser multimillonario. El crash de los mercados soberanos es una oportunidad histórica para quienes compran a muy largo plazo. Mi idea es que si yo compro, aunque ni soy multimillonario ni me gustan planteamientos excesivamente lejanos, porque ya no tengo edad para ello, mis nietos sí harán buenos negocios. Mis nietos cobrarán en especies...”

“...Es la derivación de este hundimiento de los bonos soberanos griegos y de otros hundimientos de otros tantos bonos soberanos que se sucederán ¿O acaso alguien en su sano juicio considera que con la intervención de Grecia ya se han ido todos los males, ya se ha curado la peste del nuevo siglo, la del déficit, la del default de los gobiernos? Digo derivación, porque mi apuesta es que mis herederos, los herederos, en suma, de quienes compren bonos griegos (o españoles) en la actualidad cobrarán en especie. No se si en los próximos veinte años el euro existirá o habrá muerto, no se si habrá tres moneadas en el mundo. No lo se. Tengo el convencimiento, no obstante, de que habrá como una especie de trueque en los pagos...”

“...Trueque, pago en especie, como en la Edad Media. No soy involucionista, pero algo me dice que el futuro del mundo, este mundo endeudado hasta las cejas y sin capacidad de maniobra, va por el pago en especie. O dicho de otra manera, a mis nietos, a los nietos de quienes compren bonos griegos, españoles, italianos, ingleses, irlandeses, portugueses, bonos soberanos, en definitiva, les pagarán con una parte de una concesión de aguas, o de petróleo, alguna commoditie. Por eso, sí compraría bonos soberanos”

No hubo tiempo para más. Un cliente llegó a su despacho. Sigo pensando en lo que acabo de escribir. Tengo la sensación de que seguiré pensando mucho tiempo más.

Fuente: www.lacartadelabolsa.com