Desde que estalló la crisis financiera en nuestro país, ninguna de las medidas tomadas hasta el momento han tenido un efecto positivo en nuestra economía. Chile ha demostrado cómo se actúa en casos de emergencia.

El pasado jueves 5 de agosto, un derrumbe a unos 700 metros de profundidad en el yacimiento de oro y cobre de San José (ciudad situada a 800 km al norte de Santiago de Chile) dejaba atrapados a 33 mineros. Al día siguiente, el presidente chileno, Sebastián Piñera, anunció en Bogotá que su gobierno “haría todo lo humanamente posible” para rescatarlos con vida. Unos años atrás, el 31 de julio de 2007 se declaraba la quiebra de dos fondos especulativos del Banco Bear Stearns debido a que millones de estadounidenses, carentes de recursos, incrementaron los impagos de millones de hipotecas sin garantías. Justo en ese preciso momento el número de parados en España no llegaba a los 2 millones de personas y durante el primer trimestre de ese año se habían iniciado la construcción de 220,000 viviendas en nuestro país.

El 9 de agosto, el presidente Piñera visita por segunda vez, y acompañado por expertos nacionales de las principales empresas de ingeniería y minería, el lugar del accidente y además toma contacto con los principales países que destacan por su actividad minera (como Perú, EEUU, Canadá y Australia) para solicitarles su apoyo en esta labor de rescate. El 22 de agosto se confirma que los 33 mineros están con vida. Piñera, además de reafirmarse en que continuarán las investigaciones, tanto en lo penal como en lo civil, para establecer las posibles responsabilidades por el accidente; tuvo el primer contacto telefónico con los mineros atrapados. Mientras, en nuestro país, allá por Mayo de 2008 nuestro Presidente del Gobierno pone en marcha el “cheque-regalo” de los 400 euros, que recibimos a través de retenciones en nuestra nómina o pensión. En ese momento el número de parados en España alcanza la cifra de los 2 millones y medio (500,000 personas más que 10 meses atrás).

El pasado 31 de agosto, cuatro científicos de la NASA llegan a Chile para colaborar con la operación de rescate llamada “San Lorenzo”, aportando su experiencia en ambientes de aislamiento. Y tan sólo una semana más tarde, en concreto, el 8 de septiembre, el Presidente Piñera anuncia el inicio del “plan C” para el rescate de los mineros. Dicho plan consiste en una gigantesca máquina que en esos momentos estaba siendo utilizada por la Empresa Nacional de Petróleo y que fue desmontada y trasportada pieza a pieza desde el lugar donde operaba hasta la mina de San José para abrir una nueva vía de rescate. Dicha perforadora es capaz de excavar entre 20 y 30 metros por día, y además permitió reforzar las paredes del ducto por el que fueron rescatados los mineros. Ése fue el primer día en el que hasta tres máquinas trabajaron simultáneamente. El propio jefe del equipo, André Sougarret, informó a los medios de que dos de las tres máquinas podrían comenzar ese mismo domingo 12 de septiembre las perforaciones con el diámetro necesario para que pudieran bajar la cápsula de rescate. La primera máquina, la Strata 950, empezó a trabajar desde el momento en que se localizó a los mineros, y la segunda es la máquina petrolera que acababa de llegar.

La tercera de ellas era la T-130, que según los expertos, ya había trabajado hasta dos veces en profundidades similares. En esos momentos el presidente chileno declaraba: "Me siento muy orgulloso de ser chileno y de ser presidente de Chile, porque el espíritu que se ha vivido en esta mina San José es el que queremos que sobreviva para siempre en nuestro país". Mientras tanto, la “maquina” creada por nuestro gobierno para reactivar nuestra maltrecha economía seguía sin rendir como se esperaba. En Julio de 2009, el ejecutivo liderado por Zapatero anunciaba la aprobación, mediante decreto ley, de una nueva protección para los desempleados que hubieran agotado su cobertura. Pero la noticia más leída y comentada en esos momentos fue la foto de las hijas de nuestro Presidente en un encuentro con el líder de EEUU, Barack Obama. En ese momento nuestra deuda pública se situaba en los 410,000 millones de euros, lo que suponía ya el 38.7% de nuestro PIB, las personas desempleadas superaban los 4 millones y tan sólo se iniciaron 100,000 nuevas viviendas en ese trimestre en nuestro país.

Fue el pasado 27 de septiembre cuando el Ministro de Educación chileno, Joaquín Lavin, inauguró la Sala San José, que permitió que los niños y las niñas de San José recuperar las clases que habían perdido. Tan sólo unos días más tarde, el 8 de octubre, el Presidente de la República ya anunciaba que el rescate sería inminente: “Si Dios lo quiere en pocos días más volveremos a llorar de emoción y alegría cuando veamos a esos 33 mineros salir desde la montaña”, y hace apenas unas horas, Luis Urzúa (el último minero rescatado) salía de la cápsula “Fenix II”. En España, el último dato que hemos conocido acerca de nuestro mercado laboral, cifra en 48,000, los nuevos parados que se incorporan a las listas del INEM durante el pasado mes de septiembre.


¿Pero qué diferencia hay entre ambos gobiernos? Viene a mi memoria un interesante artículo publicado por Daniel Forcada en El Confidencial donde comparaba a la perfección ambos gobiernos. Y es que el gobierno de Chile puede presumir del lujo de contar con hasta seis ministros con PhD (máximo grado universitario) o doctorados en Económicas por Harvard o Chicago. En cambio el nuestro cuenta con algunos ministros cuya formación se desconoce, como Celestino Corbacho (Ministro de Trabajo) o José Blanco (Ministro de Fomento). Termino con el deseo de que en España no ocurra un accidente similar.

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