El presidente francés, Nicolás Sarkozy, planteará a sus colegas de la Unión Europea "suspender" el IVA de los productos petroleros para hacer frente al alza del precio del crudo. "Si el barril continúa aumentando, ¿debemos mantener un tipo de IVA proporcional al precio en las mismas condiciones?. Mi propuesta es que lo estabilicemos", declaró en jefe del Estado galo en una entrevista concedida a la radio RTL. Por otro lado, auguró que el paro seguirá bajando en Francia y dejó claro que el Gobierno mantendrá la jornada laboral legal de 35 horas semanales.
El presidente francés, Nicolás Sarkozy, asegura que el IVA no debería aplicarse al nivel del precio del petróleo, que en los últimos días ha alcanzado records históricos, y aunque admitió que para tomar esa decisión a nivel europeo se necesita la unanimidad de los 27, precisó que Francia "no es el único país enfrentado al aumento del precio del petróleo. "No es una promesa, porque Francia no decide sola, pero podría ser una respuesta a medio plazo" aseguró el presidente galo. Además, anunció la creación de un fondo para ayudar a los franceses más afectados por el aumento del precio del petróleo, que estará constituido por el excedente de los ingresos del IVA sobre los carburantes, cantidad que podría ser de entre 150 y 170 millones de euros trimestrales. En cuanto a si el elevado precio del petróleo pesa sobre el nivel de crecimiento francés y podría influir en el diseño de los próximos presupuestos, Sarkozy reconoció que "no facilita la tarea" porque el precio del crudo se ha duplicado en un año y a ello se añadió la crisis del "subprime",la ralentización norteamericana y "un buen número de dificultades". No obstante, Sarkozy cree que el problema económico de Francia no viene del precio del petróleo sino de "la insuficiente cantidad de trabajo y de los obstáculos que se ponen para impedir a los franceses trabajar". Pese a todas estas dificultades, sin embargo, el presidente francés descarta un plan "de rigor" no por razones ideológicas sino porque no cree en este tipo de medidas para relanzar la economía. Además de la propuesta sobre el IVA de los productos petroleros, Sarkozy llevará también a Bruselas la propuesta de rebajar la fiscalidad de los edificios construidos con "gran calidad medioambiental" y la de los discos y los vídeos. "Si esto continúa no se venderá un disco en Francia", dijo. A su juicio, no hay ningún motivo para que el IVA de los libros, un bien cultural, sea del 5,5% y el de los discos, "un bien cultural también" sea del 19,6%. Mantenimiento de las 35 horas Por otro lado, auguró que el paro seguirá bajando en Francia y dejó claro que el Gobierno mantendrá la jornada laboral legal de 35 horas semanales. "Habrá siempre una duración de trabajo semanal en Francia, y será de 35 horas", recalcó Sarkozy, partidario, no obstante de "eliminar los obstáculos" que impiden a los franceses trabajar más. Ayer, los dos principales sindicatos franceses, la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT) lanzaron advertencias a Sarkozy y al Gobierno frente a cualquier "veleidad" que conduzca adoptar "a escondidas" medidas que supongan desmantelar la jornada laboral de 35 horas. Hace una semana, el secretario general de la Unión para un Movimiento Popular (UMP), Patrick Devedjian, defendió el desmantelamiento de la jornada laboral de 35 horas, pero el ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, apoyado por el propio Sarkozy, aseguró que no iban a tocar la jornada laboral legal. Finalmente, Sarkozy planteó en RTL convocar una reunión de los Estados generales de la prensa para encontrar una solución a los problemas económicos del sector. "La democracia no puede funcionar con una prensa que está permanentemente al borde del precipicio económico", dijo. Además de aludir a las cuestiones de distribución, mencionó el problema de internet. "¿Cómo quieres que la gente compre el periódico en los quioscos si es gratis en internet?", se preguntó. Sarkozy intervino en la radio para "hablar a la Francia que se levanta temprano" después de haber visitado hacia las 5.30 horas en compañía de su esposa, Carla Bruni-Sarkozy, un mercado de abastos en Rungis, en la periferia parisina.