El fichaje de Rodrigo Rato por el banco de negocios estadounidense Lazard supone el regreso al sector privado de un apasionado de la política, actividad que abandonó cuando en 2004 el PP perdió las elecciones generales y que, al menos de momento, sigue de cerca pero al margen de ella. Licenciado en Derecho, completó su formación con un máster en Administración de Empresas en la Universidad de Berkeley (California, EEUU), que le preparó para trabajar durante varios años en algunas de las compañías de su familia, de reconocida tradición empresarial. En 2003 se doctoró en Economía.
El ex director gerente del Fondo Monetario Internacional, Rodrigo Rato, procede de una familia de empresarios originaria de Asturias. Antes de dedicarse de lleno a la política ejerció cargos de responsabilidad en empresas como Aguas de Fuensanta, Edificaciones Padilla y Construcciones Riesgo, así como en la cadena de emisoras Rato, propiedad familiar. En 1979, de la mano de Manuel Fraga, ingresó en Alianza Popular y tan sólo un año después entró en el Comité Ejecutivo del partido. En 1982 fue elegido diputado por Cádiz y al año siguiente designado secretario general adjunto de AP, cargo que conservó en 1987 al transformarse la organización en el Partido Popular (PP). En junio de 1993 fue nuevamente elegido diputado, pero en esta ocasión figuró en segundo lugar de la lista por Madrid, después de José María Aznar, lo mismo que en las elecciones de 1996 y en los de 2000. Desde 1996 desempeñó la Vicepresidencia Segunda del Gobierno para Asuntos Económicos, que compaginó con la cartera de Economía y Hacienda (1996-2000) y con la de Economía (2000-2004) desde que se separó el Departamento de Hacienda, periodo en que también ejerció el cargo de vicepresidente primero. Hombre de confianza de Aznar desde que éste llegara en 1987 a la Secretaría General del Partido Popular, fue uno de los ministros del PP que gozó de mayor popularidad en las encuestas. Entre los logros que se atribuyen a su labor figuran la reducción del desempleo, el saneamiento de las cuentas públicas, la entrada efectiva de España en el euro y las dos reformas del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF). Sin embargo, sus críticos le atribuyeron el fracaso en su intento de aumentar la competencia con las privatizaciones, de frenar el encarecimiento de la vivienda y de reducir la tasa de paro, de la temporalidad del empleo y de inflación, al tiempo que lo responsabilizaron del escándalo financiero de Gescartera, en el que se vieron implicados varios de sus colaboradores. Cuando Aznar designó a Mariano Rajoy como su sucesor en el partido y candidato a la presidencia del Gobierno en las elecciones de 2004, Rodrigo Rato, que aspiraba a ser el elegido, optó por abandonar la política y pocos meses después, con el apoyo, entre otros, del nuevo Gobierno socialista y de dieciocho países latinoamericanos, además del Banco Central Europeo, fue nombrado director gerente del FMI. Ejerció el cargo, que tiene un reconocimiento equivalente al de jefe de Estado, hasta hace poco más de un mes, cuando dijo que lo abandonaría sin cumplir el mandato de cinco años por razones personales. Ese anuncio disparó las especulaciones sobre su regreso a la política española, extremo que hasta ahora no se ha visto confirmado. Durante su gestión al frente del organismo, el FMI aprobó el mayor plan de reforma desde su fundación para redistribuir el poder entre los países miembros. Rodrigo Rato habla inglés y francés con fluidez y tiene fama de hombre dialogante, pero también de negociador duro, así como de hábil parlamentario. Es aficionado al yoga, al cine -particularmente el de Pedro Almodóvar- y a la música, con especial predilección por los Rolling Stones.