El caso se desató a raíz de la adquisición por parte de los servicios secretos germanos del Departamento Federal de Información -BND- de un CD con los nombres y apellidos de los sospechosos.El espionaje alemán pagó cinco millones de euros a un informante por ese material, lo que ha generado varias demandas de abogados del país que consideran ilícito el método empleado. El ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, defendió ayer el proceder del BND, mientras que por parte de este departamento se recordó que la compra de información confidencial es una práctica habitual entre los servicios secretos.La canciller federal, Angela Merkel, se reunirá mañana con el primer ministro y titular de Finanzas de Liechtenstein, Otmar Hasler, cuyo país ha sido la meta del flujo ilegal de capitales.La entrevista estaba en agenda desde mucho antes que estallase el caso, pero este escándalo le ha dado ahora al encuentro una relevancia especial.El propio Hasler se ha defendido hoy, en declaraciones al diario Bild, de las acusaciones contra la política bancaria de su país. "Nosotros hemos hecho nuestros deberes", declaró Hasler, para añadir que toma "muy en serio" la situación, así como las presiones crecientes sobre la banca de su Principado"