Hoy en día Estados Unidos está asistiendo a un proceso de recuperación económica y, de hecho, se están dando una serie de signos que sugieren que unos cambios estructurales de mayor envergadura están en camino. Por ejemplo la mejora en el mercado inmobiliario está trayendo confianza y visibilidad. Se trata de un claro signo de que el resurgimiento de la economía americano es sólido.

 El índice NAHB está otra vez en niveles previos a 2007, dando fe de la renovada confianza entre los profesionales del sector. Esto no sorprende pues el sector de la construcción, que se desplomó tras el parón de la crisis subprime, ha mostrado señales de vitalidad en los últimos meses. Los inventarios de viviendas están en niveles históricamente bajos y tanto los comienzos como los permisos de obra han repuntado.

Por definición el inmobiliario abarca un ciclo largo por lo que esta recuperación es muy alentadora para la economía americana en su conjunto. Los promotores inmobiliarios han recuperado la confianza, lo que es una excelente noticia para el empleo y el sentimiento de los hogares es también optimista. Ser propietario de una vivienda en un mercado sólido hace que la gente se sienta económicamente bien posicionada y se anima a gastar los ahorros de reserva. Además, las condiciones de préstamo son particularmente atractivas en este momento.

Las instituciones de crédito han reestructurado y limpiado sus balances. Con menos activos tóxicos, más capital, un mercado interbancario líquido y un resurgimiento de la confianza se dan las condiciones correctas para acabar con la interrupción en la actividad de préstamo. Esto es bueno para el mercado inmobiliario, pero también para la inversión privada que se encuentra ahora en una tendencia al alza, pero que todavía está por debajo de su media histórica.

La crisis financiera ha llevado a los inversores a comportarse de forma irracional dando lugar a movimientos reflejo ante el riesgo. Se escoraron de forma masiva hacia activos de baja volatilidad incluso aunque comprar títulos defensivos significase adquirir compañías que se estaban cotizando a unos PER muy altos. En el otro extremo de la balanza, las cíclicas están en sus mínimos. En última instancia todo se reduce a la visibilidad que, como la percepción del riesgo, está cambiando. Por ejemplo, el saneamiento del tejido industrial americano bien podría terminar en unas revisiones al alza del crecimiento y finalmente ayudar a esos títulos infravalorados a rebotar. Hoy en día la búsqueda de activos refugio ya no es la prioridad, los inversores están empezando a cansarse de comprar bonos del tesoro sin prácticamente ninguna rentabilidad y lógicamente deberían terminar buscando valores con un perfil de riesgo/rentabilidad más atractivo. Esto podría hacer de 2013 un muy buen año para el enfoque Value.