Iberia, Ryanair y Vueling, se postulan como favoritas para hacerse con el espacio aéreo que ha dejado Spanair en España. A los inversores les agrada esta perspectiva de negocio, especialmente a los de la aerolínea presidida por Josep Piqué pues, mientras IAG y Ryanair han expresado este hecho de una forma modesta en su cotización, Vueling ha despegado en bolsa al rebufo de la cuota de mercado que ganará con la desaparición de la aerolínea catalana. Sin embargo, hay que tener cuidado, porque la subida ha sido estratosférica en un breve espacio de tiempo, por lo que el valor podría volver a tomar tierra pronto, avisan los expertos.


Spanair nacía hace 25 años y pasaba a manos catalanas en el emerger de la crisis económica mundial. ¿Quizás esto era la crónica de una muerte anunciada? Lo que está claro es que hoy ya no surca los cielos, si no que permanece enterrada bajo un montón de deuda. Pero, cuántas veces habremos oído eso de ‘no hay mal que por bien no venga’. Pues bien, ésta quiebra es una de esas veces. Spanair deja su silla libre en la mesa del reparto de espacio aéreo español e IAG, Ryanair y, especialmente, Vueling no han tardado en beneficiarse de ello.

VUELING
Como bien dice Javier Flores, responsable servicio de estudios y análisis de ASINVER, “Vueling está en el lugar y en el momento apropiados para beneficiarse de la desaparición de su competidor directo”. Ambas compañías tenían su sede en el aeropuerto del Prat de Barcelona, donde se repartían el 63% del tráfico de pasajeros Spanair y el 22,5%, Vueling, por ello, se espera que la compañía presidida por Josep Piqué cope varias de las rutas que deja huérfanas Spanair desde la capital catalana. De hecho, no ha perdido el tiempo anunciando el aumento de su capacidad con más frecuencias y nuevas rutas a Berlín y Hamburgo.
Lo más positivo, según Flores, es “que aumentará capacidad en media distancia y apuntan hacia el segmento y cliente más rentables, colocándose como la principal compañía de distribución de tráfico de aproximación para la larga distancia desde Barcelona, donde hay un gran potencial de crecimiento y márgenes interesantes”. De hecho, el aumento de las ventas que podría tener Vueling como consecuencia del concurso de acreedores de Spanair si situaría “entre el 15 y el 20% en este año, mientras que la facturación podría llegar a aumentar en una cuantía entre 125 y 168 millones de euros”, indica Miguel Méndez, director de Big Deal Capital.

El mercado, antes de que se confirme el reparto definitivo del espacio aéreo dejado por Spanair, ya ha descontado la buenaventura para Vueling. Este título se ha revalorizado un 44,5% en tan sólo dos sesiones, desde que Spanair firmara su defunción el viernes 27. Además, es el valor que más sube en lo que vamos de año dentro de la renta variable española, un 43,07 %. Sin embargo, ¿llegamos tarde para embarcar al despegue bursátil de Ryanair? Quizás pues, “aunque el mercado se ha apresurado a cotizar el plus que va a tener esta aerolínea, hay que verlo con más tiempo porque, bien es cierto, que había más vuelos y butacas en España de los necesario”, advierte David Galán, analista de Renta 4. Además, técnicamente, según, Flores “aunque a largo plazo el movimiento estratégico puede dar proyección a la cotización hasta los 9 euros, el negocio a corto plazo ya está hecho y los títulos deberían estabilizarse antes al llegar a la zona de 7 euros”. Si bien es arriesgado entrar a estos niveles, para aquellos inversores que ya están dentro del valor Méndez aconseja “colocar un stop de beneficios en la zona de 5.30 euros y dar la oportunidad al valor de seguir subiendo muy probablemente hasta los 6 euros por título.”
Para quien decida esperar al medio plazo, desde Renta 4 observan que “Vueling podría estar haciendo una formación de suelo importante de cara a los próximos meses”. Por ello, aconsejan “tomar posiciones en torno a los 4,1 euros, colocando un stop loss en 3,2 para prevenir eventuales dilataciones”.

GRÁFICO DIARIO VUELING (pinchar para ampliar):



IAG
Además de Vueling, IAG es otra aerolínea-rémora que se alimentará del espacio dejado por Spanair, aunque en menor medida. El tándem Iberia-British Airways no tiene tanto peso en el aeropuerto de El Prat, por lo que le tocará menor ‘cacho’ de la tarta en tierras catalanas, mientras que su hegemonía en Barajas le configura como la principal beneficiada para quedarse con gran parte de los 2,8 millones de pasajeros que movía Spanair en Madrid. No obstante, la compañía presidida por Antonio Vázquez se encuentra inmersa en huelgas y negociaciones con sus trabajadores de cabina por el próximo lanzamiento de Iberia Express, su compañía low cost, así que, su cotización no ha reflejado con tanto optimismo la desaparición de parte de su competencia. Eso sí, IAG es la compañía que más sube dentro del Ibex 35 en 2011 (+19,60%).

Técnicamente, el gráfico IAG podría estar confirmando un doble suelo, para ello “debe superar la resistencia que ejerce su media móvil de 200 sesiones, con la que lucha por penetrar y que se encuentra en los 2.15 euros. La línea que confirma la figura se encuentra en los 2.074 euros, y el suelo se encuentra (siendo conservadores) en 1.581, lo que nos da una proyección de precio mínimo objetivo de 2.567 euros”, explica Miguel Cedillo, analista independiente.

GRÁFICO DIARIO IAG (pinchar para ampliar):



RYANAIR
También acude a ‘pillar cacho’ de esta tarta aérea un nombre extranjero y low cost, la británica Ryanair que, a partir de ahora, se configura como el segundo mayor operador de El Prat y el tercero del mercado español. En Bolsade Dublín el valor no ha cotizado esta buena nueva, ya que la publicación de resultados de su tercer trimestre fiscal lo ha ensombrecido. Técnicamente, “se mueve dentro de un canal alcista cuya línea de retorno y precio objetivo se encuentra en los 4.83 peniques. El soporte más inmediato lo encuentra en los 3.84 peniques por acción”, dice Cedillo.

GRÁFICO DIARIO RYANAIR (pinchar para ampliar):



SPANAIR, ¿crónica de una muerte anunciada?
En tan sólo 6 años han quebrado en nuestro país 3 aerolíneas, dos de ellas, con sello comunitario. Air Comet (2009), Air Madrid (2006), y, la última, la catalana Spanair. La aerolínea se declaraba en concurso de acreedores con un pasivo de 474 millones de euros dejando seriamente afectados a varias personas y organismos: desde la Generalitat catalana, a los socios y accionistas, los trabajadores y los usuarios.

Ahora se abre un proceso judicial para ver qué pasará con la quebrada Spanair pero, de momento, además de los incalculables daños personales, los socios tendrán que dar por perdido más de 260 millones de euros que habían aportado a la aerolínea en préstamos, los 140 millones que invirtió el gobierno autonómico de Cataluña quedarán en saco roto, más de 2.000 trabajadores irán a la calle, (con la esperanza de que quizás les contrate Vueling o Iberia Express) y los viajeros, que serán los últimos acreedores en recuperar su dinero. De hecho, Facua-Consumidores en Acción ha propuesto un cambio legal que obligue a las compañías aéreas y otras empresas de servicios a depositar fianzas para que los usuarios puedan recuperar su dinero y cobrar indemnizaciones en caso de quiebra.

¿A quién le debe qué Spanair?