Son los mismos problemas los que en ausencia de soluciones, vuelven a aflorar, vuelven a generar miedo y vuelven a dejar al descubierto de que los riesgos son muchos y siguen muy vivos.

El escenario de fondo actual, está caracterizado por los reanudados temores sobre una desaceleración más profunda en la economía mundial y por esa aparente reticencia de los bancos centrales a implementar nuevos mecanismos de estímulo o medidas extraordinarias. Un escenario que afecta especialmente a las economías periféricas, pues de cumplirse ese escenario de mayor desaceleración, se intensificaría la debilidad de estas economías y dificultaría el cumplimiento de los objetivos de consolidación fiscal.

Como consecuencia, en las últimas jornadas hemos visto una importante desconfianza sobre España e Italia, las siguientes víctimas de ese efecto contagio que se inició en Grecia y que sigue sin contar con medidas de calado para frenarlo. Sin embargo, cuando la presión de la periferia volvía a llevar a los mercados financieros a una situación límite, el BCE salió a capear el temporal. En esta ocasión, el encargado fue un miembro del Consejo de Gobierno del BCE que calificó de injustificado el castigo que está sufriendo la deuda pública española. Además, recordó que el programa de compra de deuda de países en problemas, el SMP, sigue activo y se puede utilizar en cualquier momento.

Podríamos decir que el BCE frenó la tensión en una jornada límite, en una jornada en la que si no tenían lugar avances, las ventas podían ser especialmente dolorosas. Sin embargo, como ya advertíamos hace muchos meses y recalcábamos al inicio, los problemas siguen en ausencia de soluciones y volverán a aflorar, volverán a generar miedo y volverán a dejar al descubierto de que los riesgos son muchos y siguen muy vivos (fundamentalmente desaceleración de la economía mundial y crisis de deuda de la periferia euro).

En referencia a la crisis de deuda de la periferia euro, tras el apoyo del BCE, nos interesa ver si finalmente reactivarán el programa de compras desde el BCE y en ese caso, el efecto extensivo que tendrá hacia los mercados financieros. En ese sentido ganarán protagonismo las próximas subastas que tengan lugar tanto en España como en Italia (pese al capote del BCE ayer Italia cerró la subasta con un considerable encarecimiento del coste de financiación).

En la renta variable, tendrá mucho que decir la renta variable estadounidense. Y es que tras los recortes de la jornada del martes, tras comprometer los mínimos que se dejaban en marzo, los mercados americanos recuperaron posiciones, frenando la debilidad de las últimas jornadas.




Ahora estoy muy interesada en ver si los avances tienen continuidad y son lo suficientemente importantes para anular el movimiento bajista precedente, o si por el contrario se trata de un pequeño descanso al que proseguirá un nuevo movimiento bajista.

Resumiendo, el BCE una vez más ha logrado comprar tiempo. ¿Cuánto tiempo? Estaremos muy pendientes del mercado de deuda soberana de los emisores periféricos y también de los mercados de renta variable estadounidenses que si bien han actuado de amortiguador de los problemas europeos en los últimos meses, en las últimas jornadas han vulnerado los soportes de corto plazo. Estaremos muy pendientes de esos niveles de soporte porque si finalmente no resisten, podrían ejercer una presión añadida sobre las plazas europeas.