El estado psicológico de los mercados sigue siendo profundamente negativo, y los esfuerzos realizados no están teniendo el resultado esperado. Los problemas en torno a las deuda periférica europea, si bien se han suavizado respecto a hace unas semanas (planes de ayuda billonarios y medidas combativas con el déficit mediante), no han desaparecido por completo. Los pronunciamientos inquietantes siguen escuchándose casi a diario, con Angela Merkel como clara protagonista.
Desde la aprobación del plan de rescate de 750.000 millones de euros, la canciller alemana ha declarado que:

- No todos los países podrían resultar aptos para recibir ayudas bilaterales.

- La situación de Europa es muy peligrosa y el éxito no está garantizado

- El euro está en peligro

- Hay que estudiar la posibilidad de insolvencias coordinadas

- Una regulación mayor es necesaria, con la creación de un impuesto especial para bancos y una agencia europea de rating

Todas esas declaraciones van contra el espíritu del plan de rescate, consistente en una muestra de fortaleza disuasoria de la especulación. Pero lo que más ha llamado la atención de los inversores es la prohibición de posiciones cortas sobre 10 valores financieros alemanes y sobre los bonos de la eurozona, imposibilitando la especulación con CDS sin ser poseedor de los bonos.

Esta noticia, en otro contexto, habría provocado alzas en las bolsas, en los bonos y en el euro, al limitar muchísimo las órdenes de venta contra estos activos. Sin embargo, la situación de sentimiento actual, provocó el efecto contrario, agravándose ante los rumores de que esas medidas podrían hacerse extensivas al resto de los países de la Unión.

La interpretación que se dio es que la situación real de la economía europea debe ser realmente precaria para recurrir a estas medidas excepcionales tan drásticas, puestas en contexto con los recortes de gasto público.

El resultado: nuevas caídas en los índices, esta vez, en la misma proporción entre los europeos y americanos. Al tradicional castigo a los valores bancarios, se han unido los desplomes de los sectores más cíclicos, como los recursos básicos y materias primas, industriales y automovilísticos. Estos últimos, que se ven claramente beneficiados por un euro en niveles bajos que favorezca su exportación, están siendo duramente penalizados. Prueba de la actual percepción: todos los planes y recortes que estamos viendo van a lastrar mucho el crecimiento económico.

Por tanto, prosigue la tendencia bajista a corto plazo, y se acerca a convertirse en una tendencia a medio plazo.

La pérdida de la media de 200 sesiones en el SP500 (en el entorno de los 1.100 – 1.105 puntos) supone un paso atrás muy importante, con la mayor sobreventa desde el inicio del rebote en Marzo del 2009.

Además, el patrón estacionario Mayo – Septiembre, propio de mercados bajistas, acaba de empezar.

El recorte en los precios del oro, pasando de 1.250 a 1.190, invita a retomar posiciones.