La economía portuguesa creció un 0,4% en el tercer trimestre, lo que supone a su vez un aumento del 1,5% en comparación con el mismo periodo de 2009.


El último dato de PIB ha sido considerado por el Gobierno de Portugal como un signo alentador para la situación económica del país, agobiado por la subida de los intereses de su deuda debido a la desconfianza de los mercados ante su elevado déficit público.

El Instituto Nacional de Estadística portugués (INE) achacó el crecimiento, sobre todo, al aumento de las exportaciones de bienes y servicios.