Los planes de pensiones siguen siendo, hoy por hoy, el producto que nos permite obtener la máxima ventaja fiscal en nuestra declaración de la renta. Fomentan la previsión del ahorro a largo plazo y con ellos se difiere el pago de impuestos durante un determinado periodo de tiempo. Posibilitan un ahorro cómodo, para poder disponer de una renta complementaria en el momento de la jubilación. Ahora bien, no todo son ventajas. Son productos con mucha iliquidez y, con el nuevo IRPF, el atractivo fiscal se ha reducido para determinado grupo de inversores: los mayores de 50 años.
Los expertos lo tienen claro: la ventaja fundamental que ofrecen los planes de pensiones sigue siendo la fiscal, pese a que ésta ha disminuido para algunos ahorradores a tenor de la nueva Ley del IRPF. Con la nueva norma, se han aumentado las aportaciones anuales máximas deducibles a planes de pensiones desde los 8.000 euros actuales hasta los 10.000 euros para los particulares menores de 50 años. Eso sí, a partir de esa edad, el tope máximo será de 12.500 euros anuales. Y ahí está la desventaja para quienes, con la ley anterior podían desgravar más. Además, tal y como destaca Maickel López Rodríguez, asesor de inversiones de Tressis, “por aportación a favor del cónyuge, te puedes deducir 2.000 euros más si éste no tiene ingresos superiores a 8.000 euros sin que suponga una donación”. En todo caso, estas aportaciones no podrán superar el 30 por ciento de las rentas activas del contribuyente, es decir, las derivadas del trabajo o actividades empresariales. Ese porcentaje se eleva hasta el 50 por ciento para los mayores de 50 años. Pero hay un grupo de personas a las que se les permite un tope de aportación mayor a su plan de pensiones: los discapacitados. Y ese límite se establece en los 24.500 euros. Ahorro de impuestos En esta época del año, en la que las gestoras ultiman sus campañas de final de año con incentivos, regalos y productos para tratar de llevarse la mayor parte posible del pastel de los planes de pensiones, los partícipes sacan sus calculadoras. Las gestoras no se olvidan de que, en las últimas semanas del año, estos instrumentos reciben el 60 por ciento de las aportaciones de cada ejercicio, justo cuando los ahorradores echan cuentas de cuánto necesitan aportar para maximizar sus beneficios fiscales y constatan los beneficios de ahorrar con estos productos de previsión social. Lo que hay que tener claro es que el importe de las aportaciones a planes de pensiones se deduce de la base imponible del contribuyente y esto puede llegar a suponer un ahorro de hasta el 43 por ciento de la cantidad aportada. El beneficio es mayor para los colectivos con las rentas más elevadas, ya que “la desgravación que se pueden aplicar depende directamente del tipo de gravamen”, señala Javier Martínez López, director de Marketing de A&G. A la hora del rescate… A partir de enero de este año se ha eliminado la reducción del 40 por ciento si se cobra el plan en forma de capital y, con ello, ha desaparecido otro de sus grandes atractivos. Hasta entonces, si se percibía en un único pago y en dinero, siempre que hubiesen transcurrido más de dos años desde que se realizó la primera aportación, el particular sólo tenía que pagar impuestos por el 60 por ciento de la cantidad, pues tenía una reducción del 40 por ciento. Con la nueva ley, se quiere incentivar los cobros en forma de rentas vitalicias, es decir, que “se vaya rescatando el capital acumulado en el plan de pensiones de forma periódica y no de una vez”, señala Maickel Lopez. No obstante, las aportaciones que se hayan realizado hasta el 31 de diciembre de 2006 siguen teniendo esta reducción, frente a las aportaciones posteriores a esta fecha ya no tendrán esa ventaja y tributarán como rendimientos del trabajo por la totalidad. Se puede cambiar de Plan sin “peaje fiscal” Una ventaja de los planes de pensiones es que se puede cambiar el perfil de nuestra cartera sin tener que tributar por ello. Así, un inversor puede ponderar más en renta variable cuando está lejos de la edad de jubilación y, a medida que se acerca esa fecha, reducir el riesgo y dar más peso a la renta fija. Y la explicación es muy sencilla. Un Plan de Pensiones gestiona un conjunto de capital que se invierte con el fin de tener unas plusvalías y, en el momento del rescate tener un mayor capital, “pero realmente el subyacente es un fondo de inversión y de ahí que el traspaso de un plan a otro no tenga tampoco tributación”, afirma Maickel López. Apuntar también como ventaja la flexibilidad de poder aportar lo que quieras, con la periodicidad que se quiera. Pero los factores a favor de invertir en un plan de pensiones no acaban ahí. Pese a que no son líquidos como un fondo de inversión –en el que se puede disponer del capital en cualquier momento-, con los planes se puede recuperar el dinero invertido antes de la edad de jubilación en tres supuestos. Estos casos son: enfermedad grave del partícipe o de algún familiar en primer grado, desempleo de larga duración ( más de 12 meses sin tener derecho a pensión contributiva o habiendo agotado la misma) y fallecimiento del partícipe. En este supuesto, serán sus herederos legales quienes tengan derecho a las prestaciones que el propio plan de pensiones genere. ¿Cuándo contratar un Plan de Pensiones? Respecto a la edad adecuada para contratar un Plan de Pensiones, opiniones hay para todos los gustos. Se tiene la creencia generalizada de retrasar ese momento, puesto que se trata de un producto de cara a la jubilación, pero los expertos consideran que no tiene por qué ser así. De hecho, Ignacio Dolz Espejo, gestor de Morgan Stanley Fondos Emergentes, considera que “desde que una persona empieza a trabajar ya es recomendable tener un plan de pensiones o, en todo caso, desde que comienza a tener capacidad de ahorro”. El principal motivo que esgrime es “que le da una rentabilidad fiscal añadida”. Dolz Espejo asegura que “aquí lo más importante es que contar con un plan de pensiones te permite un beneficio fiscal, un diferimiento del pago a lo largo de muchos años”. Y para una persona de, por ejemplo, 24 años poder diferir el pago de impuestos “nos parece muy importante”. Javier Martínez López, de A&G, destaca también la importancia de comenzar desde joven a planificar el complemento a nuestra pensión. Y es que “cuanto antes se empiecen a realizar las aportaciones periódicas, mayor será el capital acumulado”. En definitiva, como media, podría establecerse una edad cercana a los 35 años, para que el capital acumulado pueda ser de cierta entidad. En todo caso, y a la hora de decantarse por uno u otro plan, los expertos insisten en que hay que tener en cuenta varios factores. Entre ellos constatar que la información de ese plan es accesible o conocer muy bien la configuración de ese producto (activos subyacentes, calidad de la gestión, comisiones, comportamiento histórico, etc…). Eso sin olvidar algo muy importante: en un tema tan serio como el ahorro para nuestra jubilación no debemos dejarnos llevar por las ofertas, por el hecho de si nos regalan un jamón o un DVD.