Reyal Urbis registró en el primer trimestre del año unas pérdidas de 52,7 millones de euros, lo que supone un incremento de casi el 286%, que se debió a la caída de las ventas, a los gastos derivados del préstamo para comprar Urbis y a la revalorización de los activos de esta sociedad. Las cuentas remitidas por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) muestran una caída de los ingresos totales del 40,4%, hasta 187,4 millones de euros, debido al descenso del 46,7% de las ventas de vivienda de obra nueva, hasta 129,5 millones. Como consecuencia de la caída de la facturación total, el beneficio bruto de explotación disminuyó el 54% al bajar de 32,8 a 15,1 millones de euros.
La compañía explica que las ventas de promoción residencial del primer trimestre no son representativas de lo previsto para el conjunto del año, en el que esperan ingresar más de 900 millones de euros, de los que alrededor del 90% están ya prevendidos. Los ingresos por venta de suelo cayeron el 41,7% (26,2 millones), mientras que los procedentes de los alquileres crecieron el 29% (13,8 millones), los derivados de la actividad hotelera aumentaron el 24,4% (11,6 millones) y los provenientes de la venta de patrimonio se mantuvieron estables (6,2 millones). A 31 de marzo el endeudamiento financiero neto de la inmobiliaria había crecido el 6%, hasta 6.045 millones de euros, de los que aproximadamente la mitad (2.839,6 millones) se corresponde con el crédito sindicado obtenido en marzo de 2007 para financiar la adquisición de Urbis. Otro 36% de la deuda (2.195,8 millones) se corresponde con créditos hipotecarios subrogables, que crecieron el 32% en el último año y cuyo pago se producirá en el momento de la entrega a los clientes de las viviendas vendidas.