Dos años después del comienzo de la tormenta subprime, Latinoamérica y otros mercados emergentes se han mostrado como un sólido puntal para las multinacionales con sede en su territorio. Hay que destacar a Santander y a BBVA como dos de los bancos europeos mejor capitalizados y con mejores perspectivas de futuro gracias a la fortaleza de sus filiales en Brasil y México, respectivamente. Así, Méjico, donde BBVA controla el potente Bancomer, es hoy el mercado bancario con mejor rentabilidad de Latinoamérica.
Las perspectivas sobre la región han cambiado: a lo largo de 2009, muchos especialistas consideraban a los mercados emergentes como el talón de Aquiles de la banca europea, pero ahora estos países están reflejando mayores crecimientos de sus PIB y una gran rectitud en el gasto público. De este modo, Santander y BBVA obtienen más del 40% de sus ingresos de sus franquicias en México y Sudamérica.

Latinoamérica representaba un gran potencial de crecimiento para los grandes grupos financieros españoles, pero a finales de 2008 no se confiaba tanto en la fortaleza de Santander y BBVA por la excesiva dependencia de ambas entidades respecto a la financiación del Banco Central Europeo.

En cuanto a la banca mediana española, la Asociación Española de Banca ha pedido a las firmas internacionales un mayor rigor en los análisis realizados por los brokers internacionales en relación a la misma tras una serie de informes muy desfavorables. Aunque todavía no se conocen todos los resultados definitivos de 2009, únicamente se han publicado los de Banesto, tan sólo hasta septiembre Popular, Banesto, Sabadell y Bankinter obtuvieron un beneficio conjunto de 1.878 millones de euros.

Uno de los desafíos más importantes que deberán afrontar las entidades financieras españolas en el nuevo ejercicio es la avalancha de vencimientos de bonos y préstamos que se les avecina. En 2010 los 25 mayores bancos y cajas españoles tendrán que devolver 83.530 millones de euros. En 2011 los compromisos serán de 71.840.

Esta abultada factura llegará en un año donde todas las entidades sufrirán por la caída de los ingresos y el incremento de las tasas de morosidad, por lo que el panorama se podría complicar.

Además, el deterioro de activos inmobiliarios que sufrirán en los próximos meses, junto con una recuperación de las economías de Estados Unidos, México y Brasil más lenta de lo esperado, podría dañar la cuenta de resultados de Santander y BBVA.




Respecto a Popular, Sabadell y Bankinter, la amenaza que representa para ellos el estrechamiento de márgenes es un factor para el que estas tres entidades son altamente sensibles. Según sus cálculos, una caída de 10 puntos básicos en el margen de interés, que refleja la diferencia entre lo que se paga por obtener dinero y lo que se cobra por prestarlo, tendrá un impacto superior al 10% en el beneficio neto.

Las previsiones son que Popular registre una caída del beneficio en 2010 del 15%, Sabadell del 1% y Bankinter del 10%. Para el siguiente ejercicio, se prevé que todos ellos tengan mejoras superiores al 20%.

Bankinter realizó a primeros de año una emisión de deuda sénior por un importe de 900 millones de euros, con un vencimiento a tres años. El precio de colocación ha sido de euríbor a tres meses más 95 puntos básicos. La demanda ha superado los 1.000 millones de euros, y más de 100 inversores han comprado los títulos de la entidad.

Santander y BBVA también colocaron deuda durante la primera semana de 2010. El primero emitió bonos por importe de 2.000 millones de euros, al precio de euríbor a tres meses más 45 puntos básicos. El mismo día, BBVA emitió 2.000 millones en cédulas hipotecarias, con un plazo de vencimiento de siete años.

Tras esto, llegamos a la conclusión de que en 2010 nos enfrentamos a un ejercicio complicado que despierta recelos especialmente en el grupo de los bancos medianos españoles, obligados a seguir cargando en sus cuentas con el problema de los activos inmobiliarios.

El problema del ladrillo, lejos de desaparecer, seguirá empeorando incluso en 2011 porque los impagos no terminarán a finales de este año, sino que seguirán presentes hasta mediados del próximo ejercicio 2012 y serán mínimos en 2013.

Según estimaciones, Banesto podría haber adquirido activos inmobiliarios por 1.273 millones de euros, Popular alrededor de 1.740 millones, Sabadell, 1.680 y Bankinter, menos tocado, en torno a 170 millones. El verdadero problema para estas entidades radica en obligación de provisionar el 20% del valor de la tasación unido al problema de los vencimientos de deuda y a la incertidumbre de la morosidad, no solo del sector inmobiliario y de las empresas, sino también del crédito personal como consecuencia de la larga duración del desempleo.

Por lo que respecta al Santander y al BBVA, a pesar de que el 40% de su beneficio proviene de fuera y de que algunas incógnitas de los mercados emergentes se han despejado, también se verán afectados por los mismos problemas que la banca pequeña aunque, si bien es cierto, en menor medida.

En cuanto a sus homólogos europeos, la banca mediana española se encuentra en clara desventaja por el problema inmobiliario y por el elevado nivel de desempleo en España con relación al resto de países europeos.
Santander y BBVA, como ya hemos comentado, son dos de los grandes bancos europeos mejor capitalizados y que pueden mantener sus perspectivas de futuro a pesar del problema español.