El banco británico ha superado al cierre el deplome vivido en la anterior sesión, de un 31%. Este lunes, en el que sus acciones han llegado a caer más de un 40%, la entidad británica ha bajado un 35 por ciento, hasta los 288 peniques. La retirada masiva de activos por parte de sus clientes agrava la crisis de la compañía, castigada con dureza por la banca de inversión, con rebajadas de hasta el 50% en su precio objetivo. Su desplome ha arrastrado de nuevo a todo el sector en Europa.