Me lo dice uno de los observadores más sabios de la Bolsa española. F.M.R reflexiona sobre el verbo fácil, pero mal utilizado del lenguaje financiero global, que, no obstante, lo permiten los reguladores y bancos centrales. “Los preferentes no tienen preferencia alguna en el orden de prioridades de los emisores respecto a los clientes, que, según toda la información disponible en la actualidad, están comprando con avidez esta clase de títulos.
Los preferentes son deuda perpetua, sí la deuda perpetua que antes cotizaba en Bolsa y que, como todo el mundo sabe, apenas tenían liquidez y sigue sin tenerla. Eso es lo que ha permitido al Santander, por ejemplo, recomprar preferentes a precios sensiblemente más bajo de los de colocación en su día y obtener sabrosas plusvalías. Idéntico movimiento han desarrollado otras entidades. Pero la o gente o no lee o no quiere leer, porque sigue haciendo cola para comprar preferentes y caer en la misma trampa. La salvación para quienes tienen esta clase de títulos es la amortización anticipada por parte del emisor y al mismo precio. Eso, no obstante, abunda poco. No hay cultura financiera. El público acude a la compra de estas emisiones atraídos por rentabilidad que superan, en todos los casos, el 6% ahora que los depósitos apenas rinden algo y los tipos oficiales están próximos a 0 ¿Pero alguien en su sano juicio considera que los bancos y las cajas de ahorro van a dar duros a peseta (euro a céntimo)?...”

“...La trampa está en la liquidez. Imagínate que un suscriptor de preferentes necesita hacer caja de estos títulos al cabo de dos años por la razón que sea. Hasta ese momento, en efecto, ha estado cobrando los intereses ¿Pero quién le comprará sus títulos en el mercado secundario? Nadie, salvo el emisor, si es que lo compra. Y en el supuesto de que lo compre no lo hará a la par, al precio que abonó el suscriptor. Aquí, como en todo mercado, entrará en juego la ley de la oferta y la demanda. A mayor oferta y nula demanda, precios a la baja. De este modo, el, ahorrador se encontrará con unos preferentes devaluados cuyo precio de adquisición por quien sea será más bajo que el de la compra más los intereses cobrados. O sea, una ruina...”

“...Lo mismo sucede con los garantizados. La parafernalia que rodea los folletos de emisión de estos fondos es tan amplia y viscosa, tan espesa, pero a la vez tan sugerente, que muchos han picado el anzuelo en los últimos años ¿Conoces a alguien que, en efecto, haya dado un buen pelotazo con los garantizados? ¿Acaso los garantizados garantizan algo en lo que es la interpretación que todo el mundo hace de estos activos...”

“...Aún hay asunto peores en este proceso. Los últimos datos oficiales indican que en los últimos meses se ha producido un trasvase alocado y sin precedentes de los fondos garantizados a los preferentes. O sea que si no quieres una taza de caldo, ¡pues tómate dos”. Parece increíble, pero es cierto...”

“...Visto esto no sé si es mejor importar directamente términos del inglés, como hacen ya los brokers, y popularizarlos, porque al final da lo mismo. Sí, me refiero a las pruebas de Strees bancario, a los TARP, VIX, Crossover, Banco malo, Monoline, CDO, CDS, Swaps, Itrax, Profit warning, Writedowns, SIV , Spread, ABS set Backed Securities. ¡Que más da! Aquí todo vale. Nada ha cambiado, por ahora, en la Gran Crisis...”

Fuente: www.lacartadelabolsa.com