El fabricante de componentes para automóviles austríaco-canadiense Magna International se perfila como favorito en la puja por la adquisición de  Opel, si bien el gobierno alemán dejó el viernes claro que la decisión deberá tomarse en la sede central de General Motors  en EEUU. Mientras el Gobierno mantuvo el viernes su línea de silencio de días pasados y su vice-portavoz, Thomas Steg, subrayó que el ejecutivo "no se suma a especulaciones", el jefe del gobierno de Hesse -el "Land" en el que se encuentra la sede de Opel-, Roland Koch, no dejó lugar a dudas de que Magna es el favorito. Según Koch, la oferta de Magna es la que "más se acerca a los deseos y esperanzas de los políticos alemanes, pero también de los trabajadores", mientras que la del fabricante italiano de automóviles Fiat SpA  "está lejos de lo que se había esperado". De confirmarse, la apuesta de futuro para el negocio europeo de General Motors -con fábricas en Alemania, Suecia, España, Reino Unido, Polonia y Bélgica- sería el mercado ruso y de la Comunidad de Estados Independientes, donde Magna espera producir cinco millones de coches al año.