Clientes impacientes han formado largas colas en las sucursales de Northern Rock en todo Reino Unido, muchos de ellos para retirar sus depósitos, pero algunos satisfechos con la tranquilidad transmitida por el prestamista hipotecario. Los temores se han desatado tras el préstamo de emergencia del Banco de Inglaterra a Northern Rock, el octavo banco en tamaño del país, cuyo acceso a fondos se ha visto afectado por el coste de los préstamos entre bancos, que creció por la crisis crediticia. Los probelmas de este banco han destado el pesimismo y todo el sector bancario europeo sufre en bolsa este viernes. El Banco de Inglaterra sale al paso y señala que Northern Rock es solvente y sólo necesita ayuda a corto plazo.