Lo escribí hace unos meses y vuelve a primer plano. Los bonos basura o junk bonds, que hicieron furor en el mercado norteamericano a comienzos de la década de los 80 de la mano del estadounidense Michael Milken –que terminó con sus huesos en la cárcel–, están viviendo su mejor rally desde 1996. Basura y más basura (muchos van a morir de cólera o de peste, de comer tanta basura recogida de los mercados financieros, ya lo verán). Sigo, no obstante. En lo puramente social se conoce el fenómeno como Freegan: comedores de basura. Hace tiempo que nació esta una nueva forma de protesta social de quienes, por conciencia social, se dedican a comer de la basura de los demás.
Pero no de cualquier ciudadano, sino de aquellos que sin ningún tipo de reparo tiran a la basura comida en perfectas condiciones. Porque les sobra, porque les fastidia tener que comer dos veces lo mismo, porque en cuanto el alimento cumple la fecha de caducidad ya no le dan ninguna oportunidad, porque, o saben, o no quieren aprovechar las sobras en perfecto estado, porque no piensan en quienes no tienen absolutamente nada que llevarse a la boca…

Los “freegan” proliferan ya por las calles de Nueva York y otras grandes ciudades del mundo, hastiados de ver cómo la sociedad occidental despilfarra toneladas de comida en perfectas condiciones mientras la otra mitad del mundo se muere de hambre. Este despilfarro de recursos, uno más de los que conlleva el consumismo, es para los freegans profundamente antiecológico, por lo que se han organizado para intentar recuperar parte de la comida que se tira a diario, evitando así consumir más…

¿Y en Bolsa? El parón de actividad que ha sufrido el mercado de capitales en la primera mitad del año apenas ha afectado a las emisiones de alto riesgo. Las colocaciones por parte de las empresas sin calificación crediticia apta para la inversión (high yield en inglés) han aumentado un 110,1% hasta junio al alcanzar un volumen de emisión de 105.403 millones de euros, récord para un semestre, según datos de Thomson Reuters.

La búsqueda de activos con rentabilidades interesantes en un momento en el que las expectativas de recuperación económica mitigan las posibilidades de quiebra de una compañía, explican el impulso que han tenido las emisiones de deuda de alto riesgo, especialmente en el primer trimestre.

En términos globales, no obstante, el volumen global de emisiones de deuda cayó un 23% en el primer semestre. El cierre que vivieron los mercados europeos durante unas semanas a raíz del nerviosismo suscitado a finales de abril por la delicada situación financiera de Grecia provocó un frenazo de actividad en el segundo trimestre, periodo en el que las emisiones globales totales cayeron un 40% respecto a los primeros tres meses del año.

El parón de actividad afectó a todo tipo de regiones. Asia sufrió menos, y sólo registró una caída del 2%, mientras que en Europa y América las emisiones cayeron un 28% y un 22% respectivamente.

En total, las colocaciones a nivel global alcanzaron los 2,6 billones de dólares (2,09 billones de euros) en el primer semestre, frente a los 3,3 billones de dólares (2,66 billones de euros) del mismo periodo del año anterior.

En el segmento de alto riesgo la actividad también se resintió en el segundo trimestre, momento de mayor aversión al riesgo y crecientes dudas sobre la recuperación económica mundial, periodo en el que la actividad cayó un 28,8% respecto a los primeros tres meses del año, algo que no impidió que la actividad total en el semestre concluyera con un volumen de emisiones semestrales récord. Estas alcanzaron los 105.403 millones de euros, dos veces más de lo registrado en la primera mitad de 2009.

Pero todo ha cambiado de manera radical desde el verano. Comer basura no ni saludable ni aconsejable, luego ¿cuántos van a padecer fuertes y dolorosas indigestiones, incluso morir, de comer tanta basura de bonos y demás activos?

Fuente: www.lacartadelabolsa.com