Banesto inaguró la semana pasada la temporada de presentación de resultados. El banco anunció que sus beneficios hasta septiembre habían experimentado un descenso del 18.6% por la dotación de provisiones. Por su lado, hemos conocido esta semana también los de Sabadell que han sufrido un deterioro, concretamente del 27.4%, por lo mismo. Recordemos que este año hay un cambio en la normativa contable, que acelera el plazo en el que se deben provisionar los morosos y que al tener que aplicarse retroactivamente del 1 de enero obliga a las entidades a realizar aportaciones extraordinarias en las cuentas del tercer trimestre.

Por lo tanto, esperaremos que los próximos bancos domésticos que presenten resultados publiquen unos menores beneficios por esta circunstancia, además de comprobar los niveles de morosidad a los que se están enfrentando cada uno de ellos. Dentro del sector bancario seríamos mucho más prudentes a la hora de invertir. Sin embargo, el mago Botín nunca deja de sorprendernos cuando presenta las cifras del Santander, que por algo mantiene el rating de “doble” A.

Posteriormente, hemos conocido también las cifras trimestrales tanto de Iberdrolacomo de Iberdrola renovables que han quedado por encima y en la línea de las previsiones, respectivamente. Sin embargo, así como Iberdrola tiene un potencial de crecimiento gracias a la expansión de su negocio y a la reestructuración financiera, para la filial de renovables todavía hay muchas dudas acerca de la regulación del sector. No obstante, el valor podría experimentar un buen comportamiento en el corto plazo apoyado por la salida a bolsa de Enel Green Power. Aunque la italiana debutará en bolsa a unos ratios mejores que otras compañías del sector.

¿Qué ratios sirven para saber si una acción está infravalorada o sobrevalorada?

Como primer método de valoración de una acción podemos utilizar el valor contable, es decir, el activo menos el pasivo exigible (patrimonio neto) dividido por el número de acciones. El problema de este método es que los activos figuran a precios de adquisición y no a precios de mercado.

Otro método para saber si una acción está cara o barata es el PER (Price to earnings ratio), es decir, la relación que hay entre el precio y los beneficios de la compañía o, lo que es lo mismo, el número de veces que los inversores pagan el beneficio anual (en principio cuanto más bajo, más barato).

Cuando oímos que la bolsa española es de las más baratas de Europa se debe a que el cociente se ha visto reducido por un descenso del precio o un aumento de los beneficios (en el caso del Ibex, descenso de ambos).
Sin embargo, hemos de tener en cuenta que en el Ibex los grandes valores como Telefónica o Santander son de los que más pesan y menor PER tienen, es decir, no todos los componentes cotizan a precios atractivos. Por este motivo, nuestra exposición a la bolsa española tendría que ser a través de valores muy seleccionados y atender no sólo a las cotizaciones de las compañías, si no a los beneficios esperados de las mismas.

Con esto quiero decir, que a veces preferiremos pagar más por una compañía con un PER más alto pero con unas sólidas expectativas de beneficios, que una con un PER bajo pero con unas malas previsiones de negocio o estancamiento.

Por último, tendremos en cuenta el tipo de interés para valorar si la renta variable es una buena alternativa de inversión. Teniendo en cuenta que el bono a 10 años del gobierno paga un 4,07%, calcularemos el “earnings-yield” (que es la inversa del PER) y le restaremos esa rentabilidad libre de riesgo (el 4.07%) para conocer el exceso de rentabilidad frente a la renta fija.

En la siguiente tabla, hemos escogido los valores con un PER igual o inferior al del Ibex en su conjunto (aproximadamente es de 13), con una rentabilidad por dividendo por encima del 5% y hemos calculado el “earnings-yield”.