La socimi Árima ha debutado este martes a las 12 horas en el mercado continuo con un descenso del 10% hasta los 9 euros. La compañía propiedad del inversor inmobiliario Luis Alfonso López de Herrera-Oria, que también estuvo detrás de la socimi Axiare, ha salido al parqué de Madrid a un precio indicativo de 10 euros.

Árima ha debutado este martes después de retrasar hasta dos veces su debut en bolsa y de haber tenido que reducir el tamaño de la oferta de 300 a 100 millones los fondos obtenidos en su salida a bolsa en un contexto marcado por las caídas en los principales índices europeos. Este importe de 100 millones ha sido calificado por la socimi como un "éxito" teniendo en cuenta las circunstancias internacionales de "enorme incertidumbre y volatilidad".

Los ingresos netos que recibirá la compañía, después de deducir las comisiones y otros gastos de la salida a bolsa, ascienden aproximadamente a 96,5 millones. Como consecuencia de lo anterior, el capital social de Árima ascenderá a 100 millones dividido en 10.006.300 acciones ordinarias. 

 

Luis Alfonso López de Herrera-Oria, consejero delegado de Árima.

 

Inicialmente, la compañía tenía previsto saltar al parqué el viernes 19, sin embargo, esta fecha se retrasó al lunes 22 y, posteriormente, al martes 23 tras prolongar el periodo de prospección de la demanda.

La oferta pública de suscripción (OPS) ha sido dirigida hacía inversores profesionales, fondos en su mayoría especializado en el sector inmobiliario tanto nacionales como internacionales. Árima debuta en la bolsa sin activos bajo gestión, aunque su plan estratégico contempla invertir todo el capital en un plazo de nueve meses en oficinas de zonas exclusivas de Madrid y Barcelona. No descarta también invertir en logística u otros activos inmobiliarios donde pueda surgir una oportunidad.

La salida a bolsa de Árima se produce tras otras experiencias fallidas o agridulces recientes en el sector inmobiliario después de años de recalentón con la recuperación económica del país. La salida a bolsa de Azora finalmente no se consumó por falta de demanda, mientras Testa tuvo que rebajar sus expectativas y salir finalmente al Mercado Alternativo Bursátil (MAB) antes de que Blackstone comprase la mayoría del capital a sus principales accionistas.

Anteriormente, Metrovacesa tuvo que recortar la valoración con la que quería regresar al parqué español cinco años después, también por motivos de demanda, recoge Reuters.