El gobierno de México se propone abrir la puerta de la petrolera Pemex a capitales privados para tomar parte por primera en vez en el rubro de refinería y además ser dueños de oleoductos, mediante un proyecto de reforma energética que debatirá el Congreso y que generó el rechazo de la izquierda. El presidente Felipe Calderón envió el martes al Congreso un paquete de cinco iniciativas para reformar a la poderosa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), nacionalizada hace 70 años y que produce 40% de los ingresos fiscales del país. La iniciativa contempla además dotar a Pemex, una de las mayores petroleras del mundo, de un nuevo régimen de contratación.