La Organización de Países Exportadores de Petróleo, la OPEP, ha decidido elevar la cuota de producción en 500.000 barriles diarios, justo cuando el precio del oro negro “coqueteaba” con sus máximos históricos. Un “gesto simbólico” auspiciado por Arabia Saudí, tras las peticiones de aumento de las naciones consumidoras para enfrentar el invierno boreal. Los miembros de este organismo – que cumple esta semana 47 años- optan por “no echar un pulso” a las economías occidentales, que esperan impulsar el crecimiento con un petróleo más barato ante el temor a que “la tormenta subprime” deje más consecuencias de las atisbadas hasta el momento. La OPEP “se porta”, a pesar de su gran temor: que la crisis frene el crecimiento y el consumo mundial de energía y acabe por propiciar “un desplome” en los precios del crudo.
El futuro del Brent -el barril de referencia en Europa- cotiza a 75,63 dólares, mientras que el futuro del West Texas estadounidense alcanza los 77,35 dólares. La OPEP – fuente de más de un tercio del petróleo mundial- considera que los suministros actuales no eran del todo suficientes para satisfacer la demanda global y, con este movimiento de ficha, evita una decisión de mantenimiento de la producción que hubiera levantado polémica. Decisión salomómica La disminución de las reservas en EE.UU y el temor a que los huracanes dañen las instalaciones petroleras en el Golfo de México explican el reciente repunte de los precios. Y a esto hay que unir los sabotajes terroristas en este último país. La OPEP teme que los precios caigan con fuerza si aumenta más su producción y, pese a ello, esta vez ha optado por no “poner en jaque” a las grandes economías mundiales. Aún con todo, según los expertos, aunque no se atreva a decirlo en voz alta “quiere un barril por encima de los 70 dólares” porque aún guarda en su retina la imagen de la crisis asiática del 97-98. Entonces aumentó su producción y los precios del oro negro se derrumbaron. Evitar algo como aquello está detrás de todas las decisiones de la OPEP, pero, tal y como están las cosas –con la crisis hipotecaria y los efectos que tiene y tendrá en las economías occidentales-, este martes el organismo se ha decantado por una “política menos agresiva”. Y es que un mantenimiento de cuotas podría acentuar una eventual desaceleración económica, ya que cuando la economía mundial se debilita, no parece el mejor momento para mantener los precios del crudo al alza. Las naciones consumidoras pronosticaban que sus reservas de crudo caerán en enero a su punto más bajo en un rango promedio de cinco años, a menos que la OPEP comenzase a suministrar más petróleo. Pero la incertidumbre que atraviesa la economía estadounidense – sobre todo tras la reducción de empleo en el mes pasado- no ha hecho sino generar dudas sobre el crecimiento de la demanda de crudo del mayor consumidor del mundo, por lo que la decisión de hoy podría volverse en contra del cártel. Con todo esto sobre la mesa, veremos la posición que toman los miembros de la OPEP en su próxima reunión: el 5 de diciembre. 47 años La última reunión de la OPEP, la de este martes, se produce en una semana especial para el cártel, la de su cumpleaños. Y es que la Organización de Países Exportadores de Petróleo nacía en Bagdad, en una Conferencia que se celebraba del 10 al 14 de septiembre de 1960. Surge por iniciativa del entonces ministro de energía y minas venezolano, Juan Pablo Pérez Alfonso, y del ministro de petróleo de Arabia Saudí, Abdallah Tariki. La OPEP cumple 47 años esta semana y lo hace –como cada año- tratando de despojarse del sambebito de “ser la responsable de los altos precios del crudo”. 5 países fueron los fundadores de la OPEP: Arabia Saudi, Irán, Irak, Kuwait y Venezuela. Posteriormente se unieron Gabón y Ecuador – que ya no están, aunque éste último se plantea regresar- Argelia, Libia, Nigeria, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia. La última incorporación, la de Angola, se ha producido en enero de este mismo año para sumar un total de 12 miembros. Entre todos, controlan el 40 por ciento de la producción mundial de crudo. Objetivos La OPEP surgió como protesta contra la acción de las grandes petroleras internacionales. Se trataba de las 7 hermanas: Mobil, Gulf, Exxon, Texaco, BP, Shell y SOCAL, que controlaban desde la cantidad de petróleo extraída hasta cuánto crudo se vendía, a qué precio y a quién. Sus decisiones unilaterales de bajar los precios del crudo provocarían la crispación necesaria y el caldo de cultivo para la creación de la organización. Sus objetivos, muy claros: unificar las políticas petroleras de los países miembros y controlar los precios del crudo. Antonio Bustos, catedrático de economía aplicada de la Universidad complutense de Madrid destaca que “ fundamentalmente su función es regular la cantidad que va a producir cada país y los precios de venta del barril en el mercado. De tal manera que los países que forman parte de la OPEP deciden no vender por debajo de ese precio y no incrementar sus cuotas de producción más allá de lo que han establecido”. Altibajos Desde su creación, la OPEP ha dado buenas muestras de poder, sobre todo en las dos crisis del crudo de los años 70, en las que “puso en jaque a la mayor parte de las economías mundiales”. Y es que el embargo del petróleo árabe en 1973 – guerra árabe-israelí- y la decisión unilateral de la OPEP de triplicar sus precios de venta del oro negro, junto con el estallido de la revolución iraní en 1979, desembocaron en un acusado incremento de los precios del oro negro. Pero tampoco han faltado, a lo largo de su historia, momentos de debilidad como el vivido en el 98, con un barril de crudo (159 litros) por debajo de los 10 dólares. Dificultades hasta ahora superadas pero que han llevado a muchos expertos a vaticinar su fin a medio plazo. Otros sin embargo, no lo tienen tan claro. Y es que, según Bustos, “el problema que tiene un cártel como la OPEP para limitar producciones y mantener precios es que todos los participantes en el acuerdo es que tienen un cierto incentivo a hacer trampas, es decir, a vender por debajo del precio acordado o a aumentar la producción por encima de las cuotas que le corresponden”. De hecho, no todos comparten idénticos intereses y, por eso, se habla de halcones y palomas. Los primeros serían países con reservas relativamente pequeñas o aquellos con población numerosa sin otras fuentes de producción de riqueza – sería el caso de Irán o Nigeria-. De ahí que presionen para que suban los precios. Los segundos, “las palomas”, aquellos con reservas masivas y poblaciones reducidas, que temen que el repunte de los precios acelere el cambio tecnológico y el desarrollo de nuevos depósitos, reduciendo así el valor del crudo en el futuro. Se trataría de países como Arabia Saudí o Kuwait. Con la “inestabilidad” que se le quiera dar, la OPEP es fruto de un acuerdo con fuertes razones para existir, al menos mientras el petróleo siga siendo la principal fuente energética mundial. No obstante, muchos recuerdan en este punto que “la Edad de piedra no se acabó por falta de piedras”. Sea como sea, lo cierto es que por lo pronto la vida de la OPEP prosigue, con un papel fortalecido si cabe tras la decisión de hoy. La próxima cita importante: el 5 de diciembre en Viena.