Los impuestos especiales aplicados en España a los hidrocarburos son de los más bajos de la Unión Europea, pero en todos los caso rebasan el nivel mínimo establecido por la legislación comunitaria. En el caso de la gasolina sin plomo, los países deben imponer un gravamen mínimo de 359 euros por 1.000 litros y en España, antes de que entraran en vigor las subidas adoptadas por el Gobierno la semana pasada, ya oscilaba entre 395,69 y 426,92 euros, dependiendo de la calidad del carburante. De los 27 estados miembros de la UE, en 17 la fiscalidad sobre este tipo de gasolina es más elevada que en España. Holanda es el que aplica un impuesto más alto, 700,68 euros por 1.000 litros, seguido de Alemania, donde varía de 654,5 a 669,8 euros, y Reino Unido, con 661,06 euros.