La Reserva Federal creía que el colapso del banco de inversiones Bear Stearns en marzo se contagiaría a otras entidades y agravaría los problemas financieros de EEUU, por lo que decidió intervenir, según se supo hoy. La Fed aprobó el 14 de marzo dar crédito de emergencia a JP Morgan Chase para que adquiriera a su rival "dada la frágil situación de los mercados financieros en ese momento, el lugar prominente de Bear Stearns en esos mercados y el contagio previsto que resultaría de la quiebra inmediata de Bear Stearns", según las actas de su reunión, divulgadas hoy. Dos días después los miembros del consejo directivo del banco central estadounidense se reunieron de nuevo y dieron su visto bueno a un préstamo de 30.000 millones de dólares para JP Morgan Chase, que usaría los activos de Bear Stearns como colateral.
La Reserva Federal justificó su intervención "por la necesidad de evitar trastornos graves en los mercados financieros". Reveló que Bear Stearns invitó a "muchos otros" bancos a hacerse con la empresa, pero determinó que JP Morgan Chase era "el más apropiado". El crédito final de la Fed a JP Morgan Chase ha quedado en 28.800 millones de dólares, tras ajustes en los últimos meses. El jueves, el banco público del distrito de Nueva York aportó el dinero mediante un préstamo a Delaware LLC, una empresa establecida en el estado de Delaware. Las autoridades monetarias dijeron que el 3 de julio divulgarán un cálculo propio del valor de los activos de Bear Stearns, pues la estimación de 30.000 millones de dólares hecha en marzo se basaba en la contabilidad de la empresa. Bear Stearns, que antes de sus problemas era el quinto mayor banco de inversión de Estados Unidos, ha sido la víctima más visible de la crisis financiera causada por el salto en la morosidad en las hipotecas de alto riesgo (subprime). En agosto quebraron dos de sus fondos inmobiliarios y la pérdida de valor de ese tipo de activos abrió un agujero en sus cuentas que nunca fue capaz de tapar.