Para el próximo año, Caixa Catalunya considera que se destruirán cerca de 100.000 puestos de trabajo en la industria, 290.000 en la construcción y 35.000 en los servicios.

Esta destrucción de empleo tendrá un efecto muy negativo sobre el consumo privado, para el que se espera una contracción del 0,1 por ciento en 2008 y una caída del 2,3 por ciento en 2009.

En cuanto a la inflación, augura que cerrará este año con un aumento del 2,1 por ciento y que se situará por debajo del 1 por ciento en la mitad del próximo año.

Además, según Caixa Catalunya los componentes de la demanda interna -que restará 1,4 puntos al crecimiento en 2009- con una mayor contracción en 2009 serán los de inversión en bienes de equipo, con una caída del 3,5 por ciento, y en construcción, con un descenso del 6,7 por ciento.

Asimismo, prevé que el precio de la vivienda nueva caerá este año en torno al 4 por ciento, un descenso que llegará al 17 por ciento en 2009.

El Informe también augura que el sector exterior haga una aportación positiva al crecimiento del PIB debido a que las importaciones caerán el 0,5 por ciento el año que viene, mientras que las exportaciones se incrementarán el 1,7 por ciento.

Oliver quiso transmitir un mensaje de confianza con vistas al futuro y aseguró que las perspectivas "no son tan malas", si bien reconoció que los años venideros serán "duros".

Además, consideró que es "razonable" la previsión del Gobierno de que la recuperación económica comenzará en el segundo semestre de 2009, como consecuencia de que "el ajuste que se está dando tiene una rapidez más intensa".

En el plano internacional, el Informe indica que uno de los posibles finales de la crisis financiera en Estados Unidos y en Reino Unido es una larga etapa de bajos crecimientos.