La historia de "La Seda de Barcelona" es una historia de descalabros desde que en la dácada de los 90 salió la empresa holandesa AKZO, después de diversos altibajos, los accionistas minoritarios reclaman el protagonismo tras, según el presidente de Unidos por la seda, "una dirección nefasta".

La Seda de Barcelona es un grupo operativo global con sedes en toda Europa, Turquía y Marruecos. Esta empresa, originariamente orientada al mercado textil, fue escalando de manera progresiva para hacerse hueco en este mercado complicado hasta que en la década de los noventa apareció en escena la empresa holandesa AKZO, lo que provocó una suspensión de sus títulos durante nada menos que 5 años. La empresa consiguió salir adelante gracias, entre otras cosas, a una reconversión que la catapultó como empresa líder fabricante de productos plásticos y que llegó a su punto álgido con la compra de numerosas empresas durante el bienio 2005 - 2007.

Pero los momentos dulces parecen haber pasado. Los resultados de la empresa durante el ejercicio pasado, 2008, no hacen hueco a la esperanza, con unas pérdidas que ascienden hasta los 565 millones de euros, con una deuda total que alcanza los 877 y la no menos preocupante escasez de circulante.

Todo esto lleva a la reflexión a Juan José de Frutos que en declaraciones a Gestiona Radio afirma que
"no sólo la dirección ha sido nefasta, sino que ha sido también un total descontrol". "Da la impresión,-continúa de Frutos-, de que nos han presentado unos resultados peores que la realidad para ver si llama la atención de algún salvador que se lleve la empresa por poquito dinero".

El presidente de la asociación asegura que "como siempre, el mayor perjudicado será el pequeño accionista ya que se perderá valor nominal de los títulos, capital y por supuesto porcentaje".