El banco británico Northern Rock causó una gran preocupación el lunes, ya que la entidad provoca un interés limitado entre los inversores y sigue debiendo 36.000 millones de euros al Banco de Inglaterra, lo cual sitúa al ministro de Finanzas, Alistair Darling, en una situación muy delicada. Las entidades interesadas en comprar este banco tenían de plazo hasta el pasado fin de semana para hacer ofertas, pero el banco admitió que había recibido algunas propuestas de participación pero ninguna de compra y todas a un precio muy inferior del valor en el mercado el pasado viernes, es decir unos 800 millones de euros. Este precio, que representa ya una séptima parte del valor del banco antes de la crisis que lo castiga desde septiembre, se vio de nuevo amputado en un 20% en la bolsa el lunes, cuando los inversores vendían sus títulos ante estas malas noticias.