En una señal de cómo la crisis está desbaratando grandes acuerdos en la industria automotriz, el fabricante alemán de autopartes Schaeffler Group ha empezado a negociar su posible venta al fabricante de neumáticos Continental AG. Hace sólo 10 meses, Schaeffler había lanzado una oferta hostil para comprar Continental.
El cambio de suerte de Schaeffler -el episodio más reciente de una saga adquisitiva que, sobre el papel, se ha llevado virtualmente por delante la fortuna de US$9.000 millones de la familia alemana que la fundó- tiene lugar apenas dos semanas después de que otra oferta audaz en el sector automotor alemán le saliera el tiro por la culata. Porsche Automobil Holding SE, que durante tres años ha intentado conseguir el control de Volkswagen AG, está negociando, en su lugar, la venta efectiva de sus activos a VW, la mayor automotriz de Europa.

Esta noticia coincide con un momento en que Fiat SpA enfrenta una fuerte competencia en su oferta por combinar las operaciones europeas y latinoamericanas de General Motors Corp. en un grupo global que incluiría la participación de 20% de Fiat en Chrysler LLC en Estados Unidos.

Continental y Schaeffler informaron ayer que están estudiando una serie de opciones de cooperación. Una persona cercana a las negociaciones describió una adquisición de Schaeffler como el escenario más probable, ya que ambas empresas están interesadas en ahorrar costos para aliviar las presiones financieras asociadas a la recesión. Esta fuente agregó que las negociaciones son complejas y delicadas y que cualquier acuerdo llevaría meses en cerrarse.

Dicho acuerdo representaría un impresionante cambio e indicaría cómo el tumulto financiero global ha realineado algunas grandes transacciones.

En julio, Schaeffler hizo una sorpresiva oferta para adquirir a su rival. Tras una primera reacción en contra, Continental aceptó un acuerdo en agosto después de que Schaeffler aumentara la oferta inicial a 75 euros por acción (US$112 de entonces) y prometiera mantener su participación por debajo de 50%.

Como parte del acuerdo, Schaeffler recibió mitad de los asientos en la junta directiva de Continental, incluyendo el del presidente. Pero pronto la situación se volvió en contra de Schaeffler.

Las acciones de Continental se desplomaron a medida que la industria automovilística se hundía, aumentando el interés de sus accionistas por la oferta de Schaeffler. Como resultado, Schaeffler terminó con una participación de 90% en Continental, gran parte de la cual ahora se encuentra en manos de terceros, y asumió una deuda de US$16.500 millones para comprar las acciones. Al mismo tiempo, el anémico flujo de caja afectó su habilidad de manejar la deuda.

El resultado ha sido una debacle para Schaeffler y su principal propietaria, Maria-Elisabeth Schaeffler. Ahora, el acuerdo con Continental podría representar la ruina financiera de la familia. Su fortuna estaba estimada en unos US$9.000 millones en 2007. Los banqueros ahora calculan que la fuente de esta fortuna -las acciones de Schaeffler- tiene un valor negativo.

Aunque consigan ultimar la fusión, a las empresas les quedarán muchos retos por delante. Schaeffler y Continental acumulan una deuda combinada de 23.000 millones de euros (US$31.657 millones). La parte de Continental refleja la compra en 2007 de VDO, filial de electrónicos automotores de Siemens AG.

En el caso de Porsche, la automotriz gastó cerca de US$23.000 millones en los últimos tres años para levantar una participación de casi 51% en Volkswagen, cuyas ventas anuales son 16 veces mayores que las de Porsche.

Pero los mismos factores que minaron la oferta de Schaeffler -el declive en las ventas de autos y la crisis global de crédito- hacen que Porsche ya no pueda completar su plan. Ahora, Porsche espera lograr una fusión con VW en términos que le permitan mantener algún tipo de independencia. El presidente de la junta de VW, Ferdinand Piëch ha declarado que una fusión con Porsche tendría como sede la ciudad de origen de VW, Wolfsburgo, y que prefiere a su equipo de gerentes a los de Porsche.El martes, Porsche informó que la familia que la controla está abierta a la participación de un nuevo inversionista, subrayando la necesidad de la automotriz de una inyección de capital que la ayude a pagar parte de su deuda neta de 9.000 millones de euros (US$12.390 millones).

A su vez, la falta de munición financiera tal vez haya empezado a debilitar los esfuerzos del presidente ejecutivo de Fiat, Sergio Marchionne, por crear una de las mayores automotrices del mundo. El miércoles, el fabricante italiano les presentó una oferta a GM y el gobierno alemán que propone fusionar la unidad automovilística de Fiat con las operaciones europeas de GM, incluyendo a la alemana Opel y la británica Vauxhall.

Fiat no presentó ninguna oferta por las operaciones latinoamericanas de GM, según fuentes cercanas. Sin embargo, sigue negociando con GM sobre esas operaciones, además de Saab, la marca sueca de GM.

Bajo las condiciones de la oferta, GM podría recibir una participación minoritaria en la nueva empresa, que también asumiría los voluminosos compromisos financieros de Opel con los planes de jubilación de sus empleados. La oferta no incluye efectivo, agregó la fuente.